El Presidente, Gustavo Petro, definitivamente se graduó como el más docto mandatario colombiano en propiciar y hasta participar en desafueros; eso es lo que hemos visto los ciudadanos en los últimos días.
El primordial desafuero del Jefe del Estado ocurrió con la decisión de transmitir, por los diferentes canales de la televisión, un Consejo de Ministros; una situación tan delicada no había ocurrido antes en ningún gobierno...
Es sabido que en los Consejos de Ministros se debaten decisiones de interés para el gobierno en todos los sectores y más aún en el sector económico y fiscal; aunque allí siempre se presentan diferencias de criterios, nunca había sido una reunión para tratar y hasta hacer públicos los enfrentamientos políticos y hasta situaciones íntimas o personales de sus integrantes.
En anteriores administraciones presidenciales, al concluir el Consejo de Ministros, el titular de hacienda por lo general, era el encargado de informar sobre las decisiones. Recordamos perfectamente a Abdón Espinosa Valderrama, Jaime García Parra, Guillermo Perry Rubio, Alfonso Palacio Rudas, Joaquín Vallejo Arbeláez, Juan Camilo Restrepo Salazar y Édgar Gutiérrez Castro.
Otra arbitrariedad del Presidente, Gustavo Petro, fue la divulgación del lugar donde estaban reunidos integrantes del Ejército de Liberación Nacional, Eln; para nadie es desconocido que hizo público un informe de inteligencia y esa situación, con seguridad, a quien le convino fue al grupo guerrillero y no a las Fuerzas Militares y mucho menos a la ciudadanía.
Otro desafuero lo protagonizó el mandatario colombiano al cuestionar la condena a 5 años y 2 meses que le ratificó la Corte Suprema de Justicia a la ciudadana Daneidy Barrera Rojas, apodada "Epa Colombia" quien protagonizó acciones de vandalismo durante bochornosos hechos sucedidos el 22 de enero de 2019.
Los fallos de la Justicia, en el caso de la ciudadana conocida como "Epa Colombia" y en todos los demás, debemos acatarlos y cumplirlos y mucho más aún el mandatario de los colombianos; es que la comunidad en general debe asumir los fallos como una lección de castigo y hasta rechazo a la actividad delictiva en cualquier orden y Daneidy Barrera Rojas cometió varios delitos y en forma descarada y mal intencionada los mostró, como si fueran un trofeo.