Falaz indignación

Columnas de Opinión
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No se pueden tomar decisiones a las tres de la mañana, en condiciones alteradas. Fue lo que ocurrió con Petro, que a las 3:07 am decía que a los deportados los recibiría con banderas y flores y a las 3:41 am retiraba la autorización que había dado el gobierno para traerlos y generaba una crisis con Estados Unidos sin antecedentes. Su comportamiento errático da sustento al proyecto de ley que establecería la obligatoriedad de realizar exámenes toxicológicos periódicos al jefe de gobierno. 

El incidente prueba también que, una vez más, la política exterior de Petro es improvisada, está sujeta al vaivén de sus cambios de humor, responde a su ideologización de izquierda radical y no a nuestros intereses estratégicos nacionales. 

En este caso, como en tantos otros, la argumentación que pretendió dar Petro fue falaz. Olvida que los estados soberanos tienen el derecho de establecer las reglas de ingreso a su territorio. Los migrantes que vulnerar esas reglas son ilegales y, en algunos casos, cometen un delito. En EE.UU. quien ingresa ilegalmente incurre en un crimen federal y se hace acreedor a una pena de seis meses de cárcel. El reingreso ilegal puede dar penas de hasta veinte años.

El ataque de “dignidad” de Petro fue extemporáneo. La deportación desde EE.UU. de colombianos ilegales no empezó con Trump. Solo en los años fiscales 2023 y 2024, desde los EE.UU. fueron deportados 24.134 colombianos. Todos vinieron en las mismas condiciones de los que se transportaban en los vuelos que Petro desautorizó: esposados y en aviones militares o civiles supervisados. Que se transporten en aviones militares no viola la dignidad de nadie. Militares fueron los aviones colombianos que trajeron connacionales de Israel y los que se enviaron ahora a recoger los deportados. Que vengan esposados no es tampoco indigno. Solo garantiza la seguridad del vuelo y de los oficiales que los custodian. Por cierto, los que vinieron en los tres vuelos recientes de la FAC llegaron así, esposados.

Ahora, asumir el costo de la deportación es francamente estúpido. El gobierno informó que esos tres viajes nos costaron USD$175.000 cada uno. En el 2024 se hicieron 124, que habrían costado USD$21.700.000, 91 mil millones de pesos. Desde cualquier punto de vista es una tontería. En las  circunstancias actuales de crisis fiscal, una imbecilidad mayúscula.

Peor es ofrecer a los deportados subsidios y créditos que no tienen los ciudadanos que están en el país y no han emigrado ilegalmente. Otra vez el gobierno se equivoca al premiar a quienes violan la ley, en este caso la de otros países. Es un incentivo perverso. Además, tampoco hay dinero, según el gobierno, para esos beneficios. Petro los engaña.

Como engaña también cuando "solicita a los colombianos sin documentos en EEUU (sic) dejar sus trabajos de inmediato en ese país y retornar a Colombia lo más pronto posible”. Petro oculta que el problema de la migración ilegal de colombianos se disparó con su llegada al poder y con su gobierno. El número de connacionales que atravesó la selva del Darién se incrementó un 214% entre el 2022 y el 2023. Los colombianos son los terceros que, después de mexicanos y venezolanos, más intentan cruzar la frontera con los Estados Unidos de forma irregular. Alrededor de 170.000 colombianos fueron atrapados en el 2023 por ingresar a Estados Unidos de manera ilegal, un 30% más que en 2022, cuando fueron arrestados 130.000 nacionales. Un aumento dramático comparado con 2021, cuando los arrestados fueron apenas 10.000. En fin, 200 mil colombianos migraban en promedio al año entre 2012 y 2019. En 2022 la cifra de colombianos que se  fue para no volver fue de 550 mil. En 2023, cifras preliminares, fueron 453.600. Según las encuestas, el 48% de los colombianos, quisiera vivir fuera del país.

Hay que decirlo con todas las letras: con Petro la mitad de los colombianos  quisiera vivir en otro país y la migración ilegal se triplicó. La gente se quiere ir por él y por su gobierno, porque encuentra que con la izquierda no hay futuro y porque los criminales, cada día más fuertes y en más zonas del país por la complicidad gubernamental, los expulsan violentamente. Hay que indignarse, sí, pero con Petro y su pésimo gobierno.

Columna de Opinión e-mail: rafaelnietoloaiza@yahoo.com Twitter: @RafaNietoLoaiza