El complejo del eróstrato moderno incendiando a Colombia

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger
“Ver una injusticia y no hacer nada, es no tener valor” (Confucio)



“Ver una injusticia y no hacer nada, es no tener valor” (Confucio)

Eróstrato fue un pastor de Éfeso, una localidad de Asia Menor, en la actual Turquía: fue acusado como el responsable de la destrucción del templo de Artemisa de Éfeso, considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo. Esta situación aberrante dio origen a la creación de una ley que prohibía que cualquiera mencionara su nombre, oralmente o por escrito. La ley fue en últimas inocua, como se evidencia en las descripciones existentes sobre sus crímenes. Eróstrato se ha convertido en un símbolo para una persona que comete un acto criminal con el objeto de hacerse famosa, y baste recordar como el ego de un don nadie destruyó el templo de Artemisa, una de las 7 maravillas del mundo antiguo y hoy lo emulan de otras latitudes

Según registra la historia, su único fin fue lograr fama a cualquier precio. Al descubrirse la verdadera intención del pirómano no solo se le condenó a la muerte y se le ejecutó, sino que también se prohibió, -bajo pena de muerte, el registro del nombre de este para las generaciones futuras, aunque la acción realizada por Eróstrato, y su intención de lograr la fama a cualquier precio, han tenido eco en la modernidad: en el ambiente académico de la psicología se denomina complejo de Eróstrato al trastorno según el cual el individuo busca sobresalir, distinguirse y ser el centro de atención.

Pues bien, estamos en las postrimerías del año 2024 y se hace necesario realizar un inventario de cómo ha transcurrido el mismo para los habitantes de Colombia, y es aquí en donde se requiere hacer un alto en el camino y mirar hacia atrás y establecer qué ha pasado, cómo nos ha ido y bajo qué perspectivas es válido despertar de esta pesadilla que estamos viviendo y proyectar un mejor futuro que sea más benigno, menos tortuoso y más llevadero, sin las absurdas cosas que están sucediendo y sin tanto tinte de mal gobierno ni corrupción, sobre todo cuando hasta las ilusiones se están perdiendo, por cuanto y de manera lastimera se vislumbra un oscuro porvenir que está acabando con la patria y la destrucción campea por doquier, sin que al final del túnel aparezca esa tan anhelada luz que sea como un despertar y renacer de una patria inmersa en la hecatombe social, política y económica.

Artemisa era considerada la diosa de la caza, los animales salvajes, de una belleza cautivante, algo que a los gobernantes troyanos, -por aquello de los burros-se le ha dado por enrostrarle a la sociedad que en concubinato con los combustible fósiles está atentando contra el medio ambiente y, en razón a que debemos ser potencia de la vida, hay que cercenar su desarrollo, todo ello para, como el Eróstrato de la antigüedad, llamar la atención del mundo y erguirse como un prohombre que lucha por la naturaleza, y en actitud absurda y estúpida impedir que la nación reciba generosos ingresos que permitirían un mejor modus vivendi, mientras el vecindario, que también explora yacimientos similares, lo continúa haciendo y derivando descomunales ingresos sobre los cuales se edifica una corriente de progreso y desarrollo en donde se establece un plan de desarrollo acorde con el nivel de ingresos de esos combustibles que aún hoy continúan siendo el motor de las sociedades, mientras Colombia oscila en la incertidumbre económica.
Ha llegado la hora de que el gobierno y sus áulicos despierten del marasmo administrativo y dejen de actuar como los mesiánicos redentores y entiendan que deben gobernar para todos los colombianos y no solamente para los eunucos mentales que votaron por ellos.
Columna de Opinión e-mail: jmartinnoriega@hotmail.com

Síganos en nuestras redes