Soy el primero en reconocer que durante la mayor parte de mi vida he tenido hábitos alimenticios atroces y debido a ello he pagado el precio en salud. Mi fascina todo lo que hace daño: Pizza, hamburguesas, pan caliente, postres, gaseosa, y ni que decir un buen helado o un buen flan.
Los hábitos de consumir azucares, comida ultra procesada y chatarra han creado una verdadera crisis de salud pública. Es peor si se toma en cuenta que estas comidas están llenas de muchos otros químicos y hormonas. Me refiero en gran parte a los Estados Unidos, donde esto ha llevado a obesidad mórbida, incluso en niños, diabetes, problemas cardiacos, cáncer y problemas del intestino por bajo consumo de fibra.
En este contexto, la obsesión de Bobby Kennedy Jr. ha sido siempre trabajar en tener una vida saludable, asegurar que los alimentos cumplen con estándares mínimos, como lo es en la Unión Europea donde la calidad de la comida es óptima.
El sentido común y todos los estudios médicos demuestran que muchas enfermedades son prevenibles solo cambiando los hábitos de vida: alimentación saludable y balanceada y hacer ejercicio regularmente. El problema es que la poderosa industria farmacéutica tiene cero interés en prevenir enfermedades, ya que viven de ellas. Un camino paralelo ha tomado la industria productora de alimentos, sobre todo los procesados. En síntesis, comemos literalmente veneno.
Bobby Kennedy aboga por una población sana eliminando las enfermedades prevenibles. Esto es lo que quiere decir Make America Healthy Again. No es sorpresa que lo ataquen inmisericordemente porque el lobby de las farmacéuticas es poderosísimo.
Se le acusa de ser anti vacunas. No soy médico pero la literatura médica que he leído al respecto es clara en indicar que todas las vacunas tienen algunos efectos nocivos; aprobar una vacuna es una valoración de riesgos y beneficios. Incluso, las vacunas más “seguras” pueden causar una enfermedad grave o incluso la muerte por condiciones del individuo. Existen preguntas no debidamente respondidas sobre el aumento del autismo, y hay una hipótesis que es debido a las vacunas. Se trata de demeritar ésta hipótesis alegando que es una teoría conspirativa. En realidad, la gente necesita respuestas. Por lo que aboga Bobby Kennedy es por el estándar de oro para la aprobación de las vacunas y que se les informe a las personas de todas las posibles consecuencias antes de recibirla para que puedan tomar decisiones informadas; deben decidir los ciudadanos y no los gobiernos. El estándar de oro, requiere tiempo y estudios cuidadosos y minuciosos antes de dar la aprobación final, y esto para vacunas y drogas.
La realidad de la pandemia del COVID y la aprobación de las múltiples vacunas se hicieron sin cumplir con las exigencias del estándar de oro, que dicho sea de paso es la norma. Vale la pena aclarar que la técnica utilizada por Pfizer y Moderna, ya llevaba varios años de prueba, pero no al punto de cumplir a cabalidad con las exigencias médicas. Creemos que éstas vacunas salvaron muchas vidas, pero no sabemos a ciencia cierta. No hay relación probada de causalidad entre recibir la vacuna, enfermarse COVID y sobrevivir.
Mucha de la “ciencia” que respaldo el manejo de la pandemia de COVID resulta que no fue más que placebo. No había ciencia alguna en mantener la distancia entre personas ni en ponerse las mascarillas ni en encerrar a la población. De hecho la mayoría de las personas que murieron padecían condiciones de alto riesgo, y para la mayoría de las otras personas no fue distinto a una influenza o no presentaron síntomas. Algunas de estas condiciones de alto riesgo son evitables con la propuesta de Kennedy.
Aunque lo propuesto por Kennedy atenta gravemente contra mi paladar y gustos, reconozco que es algo bueno.