¿Qué implica la llegada de Trump a la presidencia? La valoración debe hacerse en lo económico y en lo político. Lo primero es entender que el gabinete nombrado está conformado a imagen y semejanza de Trump, y como hombre de negocios, intentará cumplir las promesas de campaña; más propiamente, retomar las de su primer gobierno.
Lo segundo es entender que hay diferencias grandes entre los contextos de su primer gobierno y el actual. En lo económico, la economía china está en serios problemas, la rusa ni se diga y vemos a una Europa debilitada, con su mayor economía, Alemania, en recesión económica. El “proteccionismo” de Trump encaminado a corregir los desbalances comerciales juega a su favor, ya que tanto China como Europa exportan muchísimo más a los Estados Unidos de lo que le compran. Por ejemplo, Alemania le vende el 7% de su producción y compra menos del 1%. En caso de querer responder en especie a los aranceles de Trump, el impacto sería muchísimo mayor para China y Europa.
En lo político, China está volcada sobre sí misma y su problema geopolítico tiene que ver con Taiwán. Europa está en crisis. El eje Franco-Alemán no existe. Scholz es un líder emproblemado y débil, y ni que decir de Macron y su agonizante gobierno. En síntesis, llegan a la mesa de negociación sin mucho poder.
En América Latina, podrían crearse oportunidades en lo económico. Muchas compañías estadounidenses se prepararon para la llegada de Trump, y previendo una confrontación comercial con China han buscado proveedores alrededor del mundo, entre estos Méjico que ha sido uno de los beneficiados. Sin embargo, la nueva presidente de Méjico ha sido abiertamente hostil a Trump y a los Estados Unidos; Trump anunció que le pondrá altos aranceles a Méjico.
El desempeño actual de la economía estadounidense es sobresaliente comparado con los otros países desarrollados y por esto es hoy el país que más recibe inversión directa extranjera; una barrera arancelaria, se piensa, aceleraría la reindustrialización de los Estados Unidos por compañías que trasladarían su producción a dicho país.
Marco Rubio manejará la política exterior como Secretario de Estado. Es un gran conocedor de la geopolítica global y ni que decir de América Latina. Para Trump el tema de la droga es personal, y se espera que los países productores de drogas reciban muchísima presión. Aunque el foco será en las zonas más neurálgicas, Estados Unidos tiene la capacidad diplomática y militar para manejar sus intereses alrededor del mundo eficazmente y sin sacrificar a unos por otros. En plata blanca, Maduro debería estar empacando maletas; la paciencia y vías diplomáticas tendrán una ventana brevísima.
A Petro se le complican las cosas. El tema de la producción de drogas será la manzana de la discordia y ni que decir el tema de la coacción a la prensa y a las otras ramas del poder público. Además, la bofetada que le dio a Israel se la dio también a los Estados Unidos. Será una relación de alta tensión.
Igual que lo hizo en su primer mandato, Trump mandará al carajo el Acuerdo de Paris, lo que implica que todo el engaño de la catástrofe climática y la histeria que desata en el mundo perderán relevancia, y con ella los Greta Thunbergs y los Petros. La verdad no hay ciencia detrás de lo que ellos afirman. Sabemos que hay unos efectos meteorológicos, presumimos en menor parte debido a la acción humana, pero nadie conoce la causa real. Esto para decir que la idea de bonos y condonación de deuda a cambio de conservar el ambiente no encontrará eco en la era Trump.
Esperemos que en el caso colombiano, Petro anteponga los intereses del país a sus locuras.
Columna de Opinión
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