Comienza a agitarse la cosa política a escasos dos años de una nueva elección presidencial, y como casi siempre sucede, los que madrugan no son los que ganan. Resucitan los quemados del pasado, que por cautela dicen que no pero si, que hay que pensarlo, que no es el momento, que es muy temprano. Aparecen también las novias de Barranca tipo Caicedo, cuyos áulicos cuestionan el que no lo hayan incluido en las encuestas si es la promesa de la izquierda intergaláctica.
El paso de Petro por la presidencia cambió muchas cosas, y el país, o lo que quede de país, habrá que reconstruirlo. No será una empresa fácil y tomará décadas, pero pensar lo contrario es iluso.
Habrá candidatos de derecha y de izquierda y los consabidos del centro. El Centro Democrático a la fecha es el partido que promueve más candidatos y el que promueve más mujeres. Cabal y Valencia llevan mucho tiempo en campaña. La izquierda parece huérfana porque no hay un claro liderazgo y no es claro que la izquierda quedará con vocación de poder después de Petro; creo que la izquierda también tendrá que reconstruirse. Y los del centro, pues no tienen sino los candidatos de siempre, de tinte académico, con alguna que otra experiencia de gobierno pero que no logran sintonizarse con la calle, y además, cuyo estilo de liderazgo funciona muy mal en Colombia.
Para mí, andar enfrentado a Petro y hablar duro no necesariamente hacen que la persona sea idónea para dirigir a Colombia. Para mí también es claro, que el país no aguanta otro presidente mediocre como Duque: buena gente, conciliador, pero mediocre a fin de cuentas. Aunque viendo el desastre Petro, comienza a verlo uno con ojos de estadista.
Enderezar a Colombia requerirá mano fuerte y liderazgo firme y decidido, y alguien que además haya demostrado que sabe planear y ejecutar. Enderezar al país requerirá de muchos coscorrones, y en éste platanal el único que da coscorrones sin miramientos es Vargas Lleras. Pienso que el hombre que Colombia necesitará pos Petro, es Germán Vargas Lleras.
No es perfecto y tiene su tufillo de manzanillo y su grupo político en la Costa Atlántica no ha sido necesariamente el mejor comportado, pero en el análisis final de costos y beneficios, Vargas Lleras podría ser un buen presidente. Le cabe el país en la cabeza, ha demostrado ser buen ejecutor, tiene carácter, y además mal genio, lo que a veces hace falta en este país de cafres: ¡te estás portando mal, toma tu coscorrón! Creo que tiene visión pero la aterriza con pragmatismo. Ahora, no me queda claro que sea un buen candidato desde el punto del marketing político, y esto es algo que tendrían que trabajar sus asesores. Es posible que el desastre que deje Petro haga que la gente esté mucho más dispuesta a darle su voto a Vargas Lleras. En últimas son las circunstancias del ciudadano y sus preocupaciones las que lo llevan a votar por el uno o por el otro.
A los moralistas que descalifican a priori siempre les planteo este dilema: necesitas de urgencia una operación de corazón. Hay dos médicos. Uno es un santo varón pero entierra al 95% de sus pacientes. El otro es un pecador irredento y borrachón, pero solo entierra al 5% de sus pacientes. ¿Con cuál se operaria usted? En este caso Vargas Lleras es el pecador irredento, pero es el que necesita Colombia.
A dos años de distancia, y por lo que pueda valer mi opinión, si Vargas Lleras no es el candidato de la derecha, no votaré por nadie. Estoy cansado de la izquierda con sus utopías fracasadas, de un centro sin carácter y condescendiente, y de una derecha vociferante y verdulera.