Colombia Vs. Argentina

Columnas de Opinión
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Nos une la fe y la ilusión como colombianos de alcanzar la victoria de ser campeones de la Copa América, la cual desde el año 2001 contra México no se ha vuelto a repetir.

Esta vez, Colombia se enfrentará contra el equipo argentino el próximo domingo 14 de julio en el Bank Of America Stadium de Charlotte. Un partido que, desde ya, genera expectativas y muchísima tensión. 

Cómo colombianos, nos encontramos infinitamente agradecidos por todo el trayecto de lo que ha sido esta fiesta alrededor de un deporte que nos hace creer y, por si fuera poco, nos reconcilia como nación, poniéndonos a bailar y a cantar (sí, gracias principales al crack de Ryan Castro), olvidando -al menos, momentáneamente- cualquier historial negativo que tengamos como país. Pues, el deporte para Colombia ha sido como una ‘curita’ a nuestras grandes heridas, ha sido como aquella terapia que hace que nos aferremos, entre tantos momentos tristes y oscuros que hemos transitado como nación, a aquellos especiales que vivimos con tanta alegría.

Lastimosamente, no todo es color de rosa. Las problemáticas entre tantas emociones a flor de piel no se han hecho esperar, pues, en el partido a la clasificación de la final entre Colombia y Uruguay, jugadores como Ronald Araújo y Darwin Núñez se fueron a las trompadas con hinchas de la selección de Colombia. 

Esta vez, nos encontraremos en el estadio ante un equipo el cual históricamente nos enfrenta como país ante toda la exigencia que supone un partido de alto rendimiento. Es una nación que, sin duda alguna, por sus grandes y constantes triunfos, encuentra de cierta manera, ‘habitual’ el hecho de ser ganadores ante cualquier competencia. Por eso mismo, se encuentran muy alejados de entender la manera en cómo nosotros los colombianos disfrutamos cada ‘pequeño’ logro, cómo entre la danza a la que nos invita el fútbol podemos echar a un lado las cosas no tan bonitas que nos han marcado. 

Es lindo no solo vestirnos de tricolor, sino sentir la tricolor. En cada esquina, cada negocio, cada saludo, cada gesto, cada espacio del día. El ambiente amanece diferente cuando va a jugar la selección, nos encontramos llenos de ilusión e infinita esperanza cuando decimos con seguridad plena ‘la fe sigue intacta’. 

Abracemos estos momentos con el mismo fervor al que nos aferramos cuando le damos fuerza a nuestro equipo. Pues, aquí no existen extremos políticos, no existen los estratos, no existe otra cosa diferente a la hermandad que siempre deberíamos vivir como patria.

Esto es Colombia, esto y mucho más.

Columna de Opinión e-mail: mariavelezrojas95@gmail.com

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