Manual del dictador

Columnas de Opinión
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Que no existan ahora las condiciones para convocar una Constituyente no quiere decir que Petro no esté tratando de crearlas.  Es imperativo entender al adversario para poder enfrentarlo y derrotarlo.  Muchas veces con solo develar el plan, el plan fracasa.  El punto de partida es dar por hecho que Petro quiere quedarse en el poder.

Algunos intuyen lo que trama Petro, pero se tranquilizan con la idea de que las botas defenderán la Constitución y la democracia; incluso alguien como el expresidente Santos lo expresó en voz alta.  En mi opinión, éste es un acto de fe ciega no justificable, y veamos por qué. 

Petro está prestando páginas del libreto de Pablo Escobar, del dictador Batista y de Hugo Chávez para arrodillar al país e imponer una constituyente ilegal. 

De Escobar toma el crear zozobra, caos y miedo con la idea de que la intimidación y el deseo de detener el caos social y la violencia obliguen a los colombianos a aceptar la constituyente.  No es gratuito que cada día los grupos delincuenciales ganen terreno en todo el país; hoy prácticamente no hay un negocio, por pequeño que sea, que no está siendo extorsionado.  Tampoco es accidental que Petro le haya quitado capacidad operativa a las fuerzas armadas o que permita la inmigración descontrolada venezolana facilitando el asentamiento del grupo delincuencial Tren de Aragua en Colombia; préstamo de los colectivos chavistas. 

De Batista toma el neutralizar a las fuerzas armadas y hacerlas afines a la causa.  La verdad histórica es que Batista era inicialmente comunista, y durante su etapa comunista depuró las fuerzas militares metiéndole pueblo.  El único general mestizo era él, al que apodaban el Indio Batista.  Los otros generales pertenecían a la elite y eran descendientes de españoles.  La limpieza de Batista fue la que le permitió a Cienfuegos y a Castro ascender al poder.  Las fuerzas militares no dispararon una sola bala para sostener a Batista.  Es fácil ver los paralelos con lo que está haciendo Petro con nuestras fuerzas armadas.  Ha sacado aquellos oficiales que podían oponérsele y los ha remplazado por unos con menos experiencia y mucho menos arraigo republicano.  No tiene la billetera que tuvo Chávez para corromper a sus fuerzas armadas, entonces le tocó apropiarse del libreto Batista.

De Chávez ha prestado todo el tema de la movilización social, aquí si moviendo mucho dinero.  Mueve y aceita sus bases: sindicatos, mingas, guerrilla, Primera Línea, Acciones Comunales, entre muchas otras.  Una minoría bien organizada y coordinada es capaz de someter e intimidar a todo un país.  En la medida en que crezca el caos y la violencia, estos grupos toman control y aparecen como más poderosos de lo que son.

Hay un elemento clave en todo esto y que es transversal, el cual es el uso de las campañas de desinformación patrocinadas por gobiernos socios de Petro.  La idea es desacreditar al establecimiento y a las personas cuyo liderazgo puedan entorpecer los planes.  Entonces, no es fortuito un Mancuso, o un escándalo de corrupción del gobierno que termina siendo un escándalo donde está involucrada “toda” la clase política.  Si el Congreso ni las Cortes ni la Procuraduría ni ninguna institución sirve, entonces hay que cambiarlas.  Cada movida de Petro va orientada a debilitar la credibilidad en las instituciones.  No me extrañaría que él mismo haya ordenado corromper a muchos del establecimiento.  Los corruptos tienen moral elástica y son ideológicamente camaleónicos.

Lo último es destruir la economía y culpar al establecimiento. Un pueblo con hambre y agobiado por la violencia siempre estará dispuesto a vender su libertad por un pedazo de pan y seguridad, aunque sea de naturaleza despótica.  A nosotros nos corresponde prepararnos y organizarnos para enfrentar y desactivar los planes de Petro.

Columna de Opinión e-mail: vivesg@yahoo.com