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Imperativo, debelar la pobreza (I)

Columnas de Opinión
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Cuanto importaría para la humanidad que desde el hoy nos diéramos la oportunidad feliz de tener un mundo sin pobreza ni exclusión económica, lo que debe ser una meta alcanzable si adoptamos las decisiones  correctas y de igual manera trabajamos mancomunadamente, en el entendido y la comprensión histórica que obligados estamos a hacer lo que necesario sea para generar positivas transformaciones en tal sentido a pesar de las crisis que afectan a la economía mundial que deben ser dominadas, debiendo avanzar por las sendas mejores así se presenten escollos en el camino, en lo que ayuda mejorar los mercados, poner en cintura a la inestabilidad financiera, adoptar adecuadas decisiones en las esferas de la política fiscal y bancaria.

Interesa e interesará siempre recuperar la economía real para mejorar su integral panorama, haciendo que las dificultades surgidas de la consolidación fiscal no sean un obstáculo al crecimiento, no subsista la incertidumbre respecto al estancamiento en la esfera de la política fiscal y se registren mejoras en los mercados inmobiliario y laboral, a efecto de crear y ampliar empresas dinámicas y competitivas: desde pequeñas entidades incipientes hasta corporaciones multinacionales.

Requerimos emprendedores que tengan grandes sueños, que quieran crear empresas y de paso promuevan la responsabilidad social contratando y capacitando a personas que no hayan tenido acceso a buenos puestos de trabajo, a quienes, sí se les brinda la oportunidad de triunfar en la esfera económica, la aprovechan, y a su vez más adelante podrán igualmente crear puestos de trabajo y oportunidades para otros, en la verdad que importa e importará un crecimiento económico que genera notables beneficios en relación a integrales desarrollos, en especial cuando converge con intervenciones más eficientes de gobiernos, de donantes internacionales o de la sociedad civil  a favor de los pobres, a efecto que bien y mejor pueda debelarse o al menos retirarse la pobreza extrema.

Sumarse a lo cual se debe buscar un progreso notable en el área social. Propiciar de cara al porvenir las condiciones necesarias para que el desempeño económico de los pueblos en desarrollo sea vigoroso, independientemente que se necesite de esfuerzos sostenidos de reforma, mejorar la calidad de la educación, la gestión pública, el entorno de negocios, modernizar su infraestructura, hacer efectiva la seguridad energética y alimentaria, así como potenciar el sistema de intermediación financiera; toda vez que la imposición de medidas drásticas a nivel global y el catastrófico proceso de calentamiento planetario puede echar por tierra con gran parte de los avances que hemos experimentado, ya que el desafío del cambio climático, y así debemos entenderlo,  no es solo ambiental, sino que representa una amenaza fundamental para el desarrollo económico y la lucha contra la pobreza, debiéndose poner límite a las emisiones peligrosas, para evitar que la temperatura aumente en cuatro grados centígrados o más de siete Fahrenheit, debido a que la tierra con cuatro grados más de temperatura, el aumento del nivel del mar  podría alcanzar 1,5 metros, lo que pondría en peligro a más de 400 millones de habitantes de zonas urbanas. Las zonas afectadas por sequías, que hoy abarcan el 15% de las tierras de cultivos del mundo, pasarían a constituir alrededor del 50%; la región de África al Sur del Sahara se vería gravemente afectada.

Los fenómenos meteorológicos extremos se darían con devastadora frecuencia, lo que entrañaría incontables pérdidas de vidas humanas y bienes económicos, y quienes más padecerían serían los pobres, los menos culpables del cambio climático y quienes menos pueden permitirse la adopción de medidas de adaptación. Un segundo desafío crucial, a mediano plazo, es el de la desigualdad, sobre la que no podemos guardar silencio dada su importancia y no obstante que en el mundo en desarrollo la expansión económica es acelerada, lo que no supone que todos sus habitantes se vean beneficiados automáticamente por el proceso de desarrollo, debiendo trabajarse en consecuencia por un crecimiento inclusivo, imperativo moral y condición crucial de sostenibilidad del desarrollo económico, particularmente por cuanto a pesar de los éxitos alcanzados, cerca de mil quinientos millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema, mil millones padecen hambre a diario y fallecen alrededor de siete millones de niños menores de cinco años, lo que nos debe llamar a una profunda reflexión y con altura de miras adentrarnos en los caminos correctos para su contención, lo que sería sin duda gran principio de solución.