Costos y beneficios de producir ineficientemente

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



Un amable lector hizo el siguiente comentario a mi última columna titulada Importar o No Importar: “teóricamente es cierto, pero lo fregado es que queda una inmensa cantidad de recursos ociosos por no producir aquello en donde no somos tan eficientes y tampoco lo utilizamos en donde somos los mejores y se crea un desempleo aún mayor.” Afirmación hecha, creo, en el contexto de dejar quebrar las empresas inviables. Este reparo normalmente se hace para justificar por qué no se les debe cortar el cordón umbilical a las empresas o industrias ineficientes. Mejor malo que nada.
Un empresario criaba pavos a pequeña escala y por consiguiente tenía una estructura de costos altísimos. No importaba porque su mercado objetivo era la elite bogotana y podía trasladarle los costos sin problemas. No tenía competencia directa, y entonces al empresario no le interesaba producir eficientemente. Cualquier día, Colombia permitió importar pavos y estos llegaron a los refrigeradores de los supermercados a buenos precios llevando a la quiebra al empresario. Se perdieron cincuenta empleos directos. Analicemos los efectos de lo sucedido.

Comencemos por los negativos. El empresario quebró y se perdieron cincuenta empleos. Los positivos. Los buenos precios del pavo lo convirtieron en un producto al alcance de la clase media en todo el país y ya no solo de las elites. Es razonable inferir que la importación de pavos generó un número importante de empleos; piénsese en transporte, comercialización, almacenamiento, distribución, entre otros. Hubo una ganancia neta de empleos.

Los trabajadores desempleados del criadero encontraron otros trabajos porque no era un trabajo especializado. El dueño probablemente dedicó los activos a otra cosa, por ejemplo, flores, ya que la tierra era en la Sabana de Bogotá. Supongamos que el empresario recibía subsidios gubernamentales. Al quebrar, esos subsidios fueron liberados y disponibles para ser invertidos en actividades más productivas.

Digamos que el criador quedó en la ruina. La lógica del mercado es implacable, y generalmente los activos pasan a otras manos.

Hay una consideración adicional. Cuando no se puede competir en precios, siempre se tiene la opción de agregar valor al producto y hacerlo altamente diferenciado. Por ejemplo, el criador ha podido procesar la carne y vender jamón de pavo, o posicionarlo como libre de hormonas o algo semejante.

Cuando el gobierno persiste en subsidiar sectores no competitivos, elige mantener un statu quo pernicioso. Al verse protegidos, estos sectores no tienen incentivos para volverse competitivos. En días pasados, una cooperativa de lecheros le pedía al gobierno no importar leche porque los quebraban.

El mismo análisis aplica aquí y surge una pregunta. ¿Por qué un producto importado con precios de transporte y logística incluidos es mucho más barato que el producido localmente en el mercado objetivo? Y una consideración importantísima. El precio de la leche hace toda la diferencia entre que un niño pobre se tome ninguno, uno o hasta tres vasos de leche al día. Para sobrevivir con las ineficiencias de sus negocios, los lecheros deberían agregar valor a su producto primario, diferenciarlo y reposicionarlo; necesitan inversión o alianzas para hacerlo. El gobierno podría ayudar con líneas de crédito blando.

Las criticas surgen porque los efectos negativos son fácilmente cuantificables –horror, se perdieron cincuenta empleos- pero los beneficios no. Sin embargo, y dejando de lado el tema del empleo, es difícil decir que un niño pobre que se toma tres vasos de leche en vez de uno o ninguno no es un grande beneficio para el país.
Los recursos generalmente quedan ociosos por poco tiempo porque de una u otra manera son reciclados por el mismo u otros empresarios para darle una destinación diferente más eficiente y rentable y que no demande subsidios ni líneas de salvamento para su supervivencia.


Publicidad