Los demonios de Rosario

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

e-mail: joselopezhurtado13@yahoo.es



Esos desvaríos no son de ahora, ni pertenecen a ideología alguna de derecha o izquierda, sino más bien son del dominio de la condición humana, cuando la ambición por el poder se torna enfermiza y obsesiva.

Desde los faraones del antiguo Egipto, pasando por Gadafi, Nivazov (Turkmenistán), Idi Amín, R. Mugabe (Zimbabue) y King Jong II (Nor- Corea), entre otros.

Son recurrentes episodios que combinan los más insólitos recovecos de la mente humana, despertando emociones que van desde la fascinación hasta el morbo, a veces. Las dictaduras latinoamericanas fueron prodigas en ello, cuando soñaron con la eternidad del poder.

Chamanes, oráculos, brujos, médiums, vudú, han sido utilizados para mantenerse en la cima del poder, en un simbólico sincretismo entre religión y brujería.

Duvalier (Papa Doc) en Haití, quien presumía ser el dios de la muerte, Juan Domingo Perón con su consultor espiritual José López Rega- una de la figuras más tenebrosas de la reciente historia argentina, además por su conexión con la criminal Triple A, fuerza parapolicial de extrema derecha-; Fujimori y Montessinos; la ex primera dama, compañera de Vicente Fox en Méjico; Chávez, y sus ceremoniales de magia negra y santería cubana, que tuvo su punto culminante con la exhumación de los restos de Simón Bolívar, y los frecuentes sacrificios de animales en los alrededores del palacio Miraflores, son apenas pálidas muestras que reflejan las oscuras fuerzas que se mueven en las altas esferas del poder, y que en cada caso particular, contienen elementos que superan cualquier imaginación, por más fértil que ésta sea.

La historia se repite hoy en Nicaragua con Rosario Murillo, “La Chayo”, la vicepresidente, esposa de Daniel Ortega, acusada por el pueblo de tener “pacto con el diablo”, por sus extravagancias y excentricidades, acusación que admite como cierta, y quien se encuentra por estos días en el ojo del huracán, debido a la represión desatada por la dictadura contra la oposición.

“La Compañera Rosario”, es una extraña amalgama de política, religión y esoterismo, en el que el ateísmo de la izquierda queda relegado. Las calles de Managua están repletas de costosos adornos, que ordenó, y que representan el Ojo de Horus, dios de la mitología egipcia, motivo de uno de nuestros recientes escritos, a raíz de la saga sobre la pandemia. Sus manos, repletas de anillos, con piedras turquesas, según ella “para espantar la mala suerte”, no han podido, sin embargo, cambiar el destino de los nicaragüenses hacia una sociedad mejor, menos desigual, y por el contrario, ha empeorado sus condiciones de hambre y muerte, precisamente debido a sus despóticas decisiones.


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