Pandemia, elector sin apelación

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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

e-mail: joselopezhurtado13@yahoo.es



En reciente conversatorio el aspirante demócrata Joe Biden, a escasos días del primer debate presidencial con su antagonista de la Casa Blanca y a un poco más de un mes de las elecciones de noviembre, descargaba, por decirlo de una manera coloquial, toda la artillería pesada en contra del gobierno republicano y del manejo dado a la pandemia, mientras voceros de medios independientes, anunciaban una cifra de más de 6 millones. de contagios y más de 200.000 fallecidos, particularmente en California, uno de los estados más afectados. Cifras que, en su opinión, hubieran sido ostensiblemente menores, si se hubiere adoptado el uso obligatorio de la mascarilla y trabajado más rápidamente en la solución de la vacuna para vencer el virus. (!).

El ex vicepresidente y ahora candidato, no duda en comparar la actual situación de los E.U. como más grave, incluso, que la presentada durante la Gran Depresión de 1929, que significó la bancarrota económica, lo cual forzó el diseño de la política del New Deal de Rosevelt, como instrumento de emergencia para sostener a las capas más pobres de la población, de manera particular.

Han sido, otra vez, en esta oportunidad, los inmigrantes latinos los más afectados y la del gremio de taxistas y limusinas, solo para citar pequeños sectores de la economía, los que arrojan mayores pérdidas, mas allá del 90 %, con un registro, por otro lado, muy alto de suicidios en estos sectores, ante la impotencia de los propietarios de cubrir el valor de las licencias, debido a los intereses acumulados durante la pandemia. Por otro lado, cerca de 20 millones de norteamericanos afrontan la posibilidad cierta de perder sus propiedades por los embargos, que pesan sobre sus cabezas.

Biden no es nada propositivo frente a esto, simplemente privilegia un extenso catálogo de agravios y quejas contra el gobierno de Washington, y pretende reducir el debate a la necesidad del uso obligatorio de las mascarillas y a la pronta aparición de la vacuna.
En la orilla opuesta, Trump desestima la importancia de su uso y apuesta a la aparición del medicamento a fines de octubre de este año, en medio de un ambiente de duda e incertidumbre de la comunidad científica.

En lo que sí parece existir unanimidad de parte de todos los sectores involucrados, es en que los temas relacionados con la pandemia, se convertirán finalmente en los árbitros de la disputa presidencial que definirá el destino de la nación más poderosa del mundo.

Y que los resultados, como seguramente lo será en muchas partes del mundo, en los que se realicen debates electorales, ¡no tendrán apelación alguna!


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