Nada más un par de apuntes

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Tulio Ramos Mancilla

Tulio Ramos Mancilla

Columna: Toma de Posiciones

e-mail: tramosmancilla@hotmail.com

Twitter: @TulioRamosM



¿Qué es un Documento Conpes? Es el producto de la deliberación sobre determinada cuestión de importancia socioeconómica al interior del Consejo Nacional de Política Económica y Social (de ahí el acrónimo Conpes), ya puesta por escrito, y coloreada a partir de los datos técnicos necesarios que dan los asistentes, con voz y voto, a las sesiones de la mencionada instancia.
Comparecen allí, pues, los ministros de despacho, el director del Departamento Nacional de Planeación y los directores de los departamentos administrativos concernidos, dependiendo del tema de progreso comunitario tratado. Y, claro, puede haber invitados. Posee este concilio la particularidad de gozar del liderazgo personal del presidente de la República, lo que parece dotarlo de seriedad (igual que su papel respecto del Plan Nacional de Desarrollo); mas, enseguida, alguien podría citar la ley 1753 de 2015 y señalar que el Conpes, si bien es la máxima autoridad de planificación, es, apenas, organismo asesor del Gobierno en asuntos de desarrollo.

O sea, sí, pero no. El Conpes, según la interpretación normativa de la oficina jurídica de Planeación, “[…] en casos particulares, tiene un carácter decisorio, definitivo o complementario a la actuación administrativa […]”. Esto es, a veces decide, a veces no: alternativamente su dicho es obligatorio, mientras que en otras ocasiones lo que afirma es poco menos que mamando gallo. ¿Sería ese el espíritu inspirador de 1958, cuando lo crearon? Asimismo, no dejo de preguntarme cuál es entonces la verdadera fuerza del Documento Conpes 3999, del 5 de agosto último, en el que se traza la estrategia de “respuesta inicial” ante el coronavirus. ¿Acaso son, forzosamente esas, las únicas ideas del Gobierno acerca de la intervención estatal en esta crisis prolongada?

Si no se presentan opciones mejor elaboradas, el escenario sobreviniente es de terror. Veamos solamente dos puntos del Documento. El primero guarda relación con que, finalmente, descubrieron que hacer muchos más exámenes, rastrear a los contagiados, y sacar de las calles a los positivos, sirve para frenar la expansión de la pandemia y reactivar la economía. Al plan le llaman, grandilocuentemente, “Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible”, y agregan un mote resonante: PRASS. Aunque resulta que desde marzo pasado el presidente de Brasil viene expresando que la “cuarentena vertical” (a ver si no es lo mismo que el PRASS) es un principio de solución en un país como el suyo, cuya experiencia –agrego- debió servirnos antes.

También vale la pena otear cómo se plantean conseguir la vacuna. Declara el Gobierno en su Documento Conpes que, dada la mucha competencia en el mundo por las inmunizaciones, lo indicado será “alternar” tres acciones: negociar directamente con los laboratorios pioneros; acudir a foros multilaterales (¿el científico Grupo de Lima?) para acceder a potenciales buenas vacunas (no las rusas, les faltó añadir), solo si las dejan a precios bajos una vez ofrecida la compra al mayoreo; y, analizar posibilidades de producción propia de inoculaciones, y, así, considerar la réplica de tales aquí, o, entregadas las fórmulas y las sustancias, maquilar en Colombia vacunas que otros quieran llevarse a sus países (¿el pago se nos haría en dosis?). Es de notar que el Ejecutivo central no se esfuerza mucho, no trabaja demasiado, quizás prefiere evitar la fatiga.


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