Si bien en su momento todas las medidas que se tomaron “y aun se persisten en seguir tomado” para frenar el contagio y aplanar la curva supuesta curva (de la cual no existe ningún parámetro fundamentado que nos diga o informe los criterios para su manejo) del Covid-19, fueron necesarias, con el argumento, de que se necesitaba tiempo para preparar los centros hospitalarios para atender de manera razonable y proporcionada a todos los contagiados para que los centros hospitalarios no colapsaran… pero hoy, la realidad después de tres meses y medio (3½) es otra, y la situación que ya tenemos y que se avecina es muy preocupante por los siguientes aspectos poco tratados así: 1). Aumento de contagiados en el territorio nacional sin que se vislumbre el añorado aplanamiento de la famosa cueva por ninguna parte, 2).
No obstante, en muchos lugares, la tan anhelada disminución de las restricciones parecía, en gran parte, un experimento en tiempo real para determinar cómo vivir con el virus; en nuestro país “nunca se dijo que el confinamiento fuera para eliminar el virus”, No, por lo que considero que la solución a la situación actual después de tres meses y medio (3½) de confinamiento debe ser “la terminación del mismo”, y la conminación a que cada uno maneje su propia protección asumiendo su propio riesgo, ya que la información publicitaria de cómo hacerlo es amplia, y, ojo, de continuar reafirmando la situación actual de encierro es garantizar en corto tiempo la posible explosión de la bomba criminal, o la presencia anunciada de una guerra civil, “con el de sálvese el que pueda”.
Columna: Derecho Penal
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