Un nuevo Magdalena

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Saúl Herrera Henríquez

Saúl Herrera Henríquez

Columna: Opinión

e-mail: saulherrera.h@gmail.com



En el Magdalena, y a lo mejor en el resto del país, perceptible es que la gente empieza a darse cuenta de lo nada rentable que es tragar entero. Está cansada de lo mismo, de lo igual y peor, de la corrupción y lo inconsistente. Requerimos de fuerzas alternativas que nos mejoren y no caer ingenuamente, como en nuestro caso, en redes de advenedizos que han llegado para hacer, no más de lo mismo, sino para empeorarlo todo y más, como nos está ocurriendo infortunadamente.

Hemos demostrado hasta la saciedad como sociedad y sin razón, que defendemos muchas veces cual redomados encubridores a dirigentes cuestionados por la justicia dados sus procederes delictivos, inmorales y anti éticos, así como por pasar encima de la dignidad de las personas. Vivimos en una sociedad donde quienes gobiernan piden castigo, mientras permanecen impunes nadando en la divisa de la demagogia. Actuamos y procedemos sin empatías, solo desde la emoción, la compasión y las incoherencias.

Necesitamos pensar un departamento mejor, posible, probable, donde se resuelvan bien y mejor las diferencias con decencia y sin dañosas polarizaciones. Necesitamos consolidar entre nosotros una fuerza esperanzadora, que nos permita avanzar en verdad hacia un promisorio y próspero porvenir soportados en la convergencia y el consenso. Tenemos que desde ya pensar en la posibilidad de un Magdalena distinto, consciente que el verdadero cambio, que la verdadera transformación debe comenzar desde todos y cada uno de nosotros. Ser sensatos en bien de todos, ajenos a extremos ideológicos, lo mismo que propender porque no desaparezca quienes capaces sean en nuestro seno de estructurar sólidas economías y bienestar económico para todos.

Un departamento gobernado en la convicción de tener hijos preparados, decentes, enjundiosos, pujantes, aguerridos, trabajadores. Unos gobernantes que sepan y desde luego comprendan que mejor que nada son empleos dignos y bien remunerados, con oportunidades de empresa, con educación de calidad, definida en el análisis de contexto, historia y pensamiento crítico para no seguir cayendo en engaños y si contribuyamos a fortalecer y profundizar la democracia.

Un Magdalena donde obligación sea la defensa de la vida, se impulse el turismo, se proteja agua, ecología, biodiversidad, medioambiente, y propugnar por un desarrollo agropecuario integral y sostenible al máximo.


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