Corrupción e ineptitud

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



El manejo de la crisis sanitaria en el departamento del Magdalena y en Santa Marta ha sido desastroso. Es evidente lo mal preparados que estábamos para enfrentar emergencias, y menos una como la actual. Además, se visibilizó la incapacidad del gobernador y de la alcaldesa de Santa Marta para gerenciar crisis.

Ni siquiera el país más desarrollado estaba preparado para manejar la pandemia del Covid-19. El impacto económico ha sido brutal, pero mal que bien, los países desarrollados tienen suficientes recursos para aguantar la recesión económica y darse el lujo de manejar el problema como uno mayormente sanitario. En nuestras latitudes a este problema no se le puede dar manejo de primer mundo con economía y problemas sociales del tercero; y es aquí donde han pecado de ingenuidad los gobernantes locales, en cabeza de Claudia López. Esta disyuntiva también aplica en el contexto micro-ciudad: Para la gente pudiente el problema es sanitario pero para los pobres no. Irónico que el manejo que López le ha dado en Bogotá a la emergencia, beneficia mayormente a la clase pudiente y perjudica gravemente a los pobres.

El manejo equivocado de los mandatarios locales ha exacerbado la problemática social, y comienzan a aflorar perturbaciones sociales; y de persistir en este enfoque, algo grave pasará. Con el hambre de la gente no se juega. Los alcaldes y gobernadores se han convertido en arquitectos de una hecatombe social que a la larga será peor que el mismo virus.

En lo concerniente a Santa Marta, nos sorprendió la pandemia con una red de parques para descrestar tontos, pero con hospitales endeudados, con sueldos atrasados, sin capacidad hospitalaria adecuada, con una informalidad laboral escandalosa, sin agua potable, y sin una estructura adecuada para proveer educación a los estudiantes. En Santa Marta más del 60% de la población vive del rebusque diario y a esto hay que sumarle la clase media, que somos los pobres, aunque no lo sepamos, y que vivimos del ingreso mensual para mantener el estilo de vida; es decir, empeñados hasta el tuétano y a uno o dos cheques de la insolvencia total. Un panorama delicado ante la cesación de casi toda actividad económica.

La alcaldesa no la tenía fácil porque incluso para un gobernante experimentando el desafío era y es grande, pero sin duda la inexperiencia e incompetencia de la alcaldesa agravaron el manejo de la crisis. No tiene experiencia en manejo de crisis ni tiene equipo experimentando en que apoyarse. Esto aplica también para Caicedo, aunque hay que anotar que éste tiene mucha experiencia… pero la equivocada.

Había poco margen de error y se requería mucha planeación y ejecución impecable. Adicionalmente, era fundamental una logística de primer nivel. Es injusto culpar a la gente por protestar y por las aglomeraciones. Es que en el manejo de la crisis no se tomó en cuenta el componente social.

Antes de decretar la cuarentena, era imperativo tener la logística para llegar a cada hogar inmediatamente. Tener distintos centros de distribución en el departamento para no tener que llevar los mercados desde Santa Marta al resto del departamento. Además, coordinar con los alcaldes y empresarios. Fuerza Ciudadana pagó el precio de la enemistad con estos últimos, quienes han ayudado por su lado.

Cuando los ineptos gobiernan, la corrupción co-gobierna y viceversa. Como consecuencia de las fallas mencionadas la ayuda ha sido insuficiente; Fuerza Ciudadana optó por darle a los suyos primero. Circula un audio –necesario comprobar la autenticidad- en el que un periodista de Fuerza Ciudadana hace declaraciones escandalosas y comprometedoras, y al mejor estilo Hitler, dice que los que no votaron por Fuerza Ciudadana que se mueran de hambre. La solución final por delito de opinión.

Definitivamente, ni la ineptitud ni la corrupción están en cuarentena.


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