El oculto demonio de la reincidencia

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

e-mail: joselopezhurtado13@yahoo.es



La “Presunción de Inocencia”, como principio garantista del D. Penal frente al Ius Puniendi, hunde sus raíces en Grecia, pero es a partir del holocausto nazi cuando la figura comienza a decantarse, como se observa en la Carta de la ONU (Art. 11-1948), y el Pacto de Sn. José), Art 11: “..Toda persona inculpada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia….”
Postulado intocable y de forzoso cumplimiento. No importa en ningún caso que exista flagrancia, y la más abrumadora evidencia del delito.
Al sujeto se le debe considerar inocente hasta que sea condenado después de un juicio ad-infinitum, salvo que exista confesión. Por eso es que el principio resulta repelente para algunos académicos, pero insalvable, al fin y al cabo, como se ha dicho.

De ahí que a sabiendas de esa garantía, Cristina en Argentina, con éxito, le apuesta de nuevo, a disfrutar de las mieles del poder. No importa el conocido caso de “Cuadernos de la corrupción”, el de las irregularidades en las operaciones de dólar futuro, el de lavados de activos, el gravísimo de AMIA, (Asociación Mutual Israelita - Argentina) insuceso en el que murieron 85 personas y 300 resultaron heridas, proceso abierto en el que se la señala de haber firmado un memorándum con el gobierno iraní para encubrir a los autores de la masacre. El prestigioso Fiscal Alberto Nisman, quien la acusó formalmente de dicha complicidad apareció asesinado en forma misteriosa, en curiosa coincidencia, hoy objeto de pesquisas. Kirchner, al final, en todos estos procesos, aparece seriamente comprometida.

Correa, así mismo, soportando una orden de aprehensión internacional por el caso-secuestro de su opositor Fernando Balda, y con serias sindicaciones penales en sobornos, concusión (petrolera china), el escándalo Chevron, aportes irregulares a su campaña, etc, también protegido por la figura jurídica, baraja alternativas, con altas probabilidades de éxito, para volver al Palacio Carandolet en 2021.

Evo, también sindicado de sedición y terrorismo -delitos típicamente políticos, siempre con motivaciones ídem-, aspira volver a ocupar posiciones de privilegio de su país, esta vez, en el órgano legislativo, a pesar de las restricciones legales que le señalan.

Todos, por arriba, pero también abajo, se acogen a la protección generosa de la figura. Lo que alimenta la reincidencia, tanto de aquella que invita, de nuevo, al usufructo del poder, como de todas aquellas otras, es decir, las de los más bajos instintos.


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