Nueva crisis del agua en santa marta, ¡estaba cantada!

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron
Vuelven los días de sequía para recordarnos a los samarios que nuestra ciudad continúa presa de la improvisación.
Ya están los carro-tanques listos y en sus marcas para pasar de ser el plan B al plan A, en nuestro sistema de provisión de agua, la que ni siquiera podemos llamar potable.

Ante la inminencia de la crisis, la administración distrital ha decidido contratar nuevamente a José Rodrigo Dajub como gerente de la ESSMAR. Dajud, ha sido uno de los tres gerentes que, en el escaso año de operación de esta empresa, ha demostrado la mayor competencia para el manejo de la misma. El reto para Dajud, sin embargo, es muy complicado frente a los efectos de cuestionables decisiones que se tomaron en la Essmar, antes de su llegada: por un lado, la disminución de la tarifa de acueducto y alcantarillado en un 20% y por otro, los altos costos de funcionamiento (contratos por más de $100 mil millones en su mayoría en áreas como publicidad, contratistas y proveedores). Pese a que Dajud corrigió estas decisiones con el retorno de la tarifa a su valor inicial y redujo en un 40% los costos de personal; el daño causado a la empresa, no se supera. Según Dajud, la empresa cerró el 2019, con un déficit de 21 mil millones de pesos y una de las razones de esto, es que “en solo dos meses por la reducción de la tarifa, la compañía dejó de percibir más de $4 mil millones. [...] En la actualidad a los proveedores se les debe $18 mil millones”.

Así las cosas, de no tomarse los correctivos oportunos, se corre el riesgo, no solo de una insolvencia financiera de la ESSMAR, sino también de la disminución de posibilidades para desarrollar soluciones que, mejoren para la ciudad la prestación del servicio en el corto y largo plazo.

Aunque se ha avanzado en soluciones encaminadas a mejorar la capacidad de la infraestructura existente –radicados en octubre de 2019, ante MinVivienda los proyectos de: “habilitación de la conducción Sena-La Lucha”, “Ampliación del PTAP El Roble” y “Construcción PTAP Pozos de Gaira”-, estas intervenciones resultan de corto alcance frente a la inmediata crisis de sequía, pues lo que se requiere es el aumento del caudal y con estas obras, esa problemática no se resuelve.

Es un hecho que, luego de ocho años en el poder y sin resultados frente a una solución definitiva para el sistema de acueducto en la ciudad, “los de ahora” han perdido la autoridad para esgrimir responsabilidades sin verse comprometidos en la agudización de esta problemática. En ocho años no ha habido una propuesta seria para gestionar. Un día, nos presentan la propuesta de captar agua del río Magdalena y al otro, la construcción de una planta desalinizadora. Todo esto, sin estudios técnicos y financieros viabilizados.

En virtud de esta situación, es necesario que la ciudad, sus líderes políticos y gremiales, exijamos, soluciones concretas, realizables y definitivas para esta mono-cíclica crisis. Se evalúe, entre otras medidas, una intervención por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos a la Essmar, de manera que, con oportunidad se tomen decisiones y acciones para tratar de salvarla, pero sobretodo con el objetivo esencial de garantizar una eficiente prestación del servicio a la ciudadanía. En estas circunstancias, vale la pena preguntar al señor Procurador General de la Nación, sobre los resultados del Pacto por el Agua, suscrito por él en noviembre de 2018, junto con otros representantes de entidades y líderes locales.

Carrillo, en su calidad de Procurador, asumió la tarea de hacer seguimiento de los compromisos establecidos en dicho Plan, sin embargo, aquí estamos, de narices frente a una nueva y cantada crisis.
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