Pesadilla de los demócratas

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



Acaba de concluir en los Estados Unidos la peor semana para el partido demócrata. En cuanto al Impeachment, producto de la locura demencial, Trump fue absuelto.
La debacle de las primarias de Iowa, que al momento de escribir esta columna todavía no había dado un ganador, el discurso de Trump sobre el estado de la Unión, que fue uno de los mejores que le haya escuchado a presidente alguno, y por último, el fallo de una corte de apelación desestimando la pretensión de los legisladores demócratas de tener acceso a la información contable de los negocios privados de Trump.

Algunos de estos sucesos tienen consecuencias que vale la pena analizar. El primero, es que la absolución de Trump mantiene el equilibrio de poderes tal como fue diseñado. De haber tenido exito, realmente se hubiera implantado el parlamentarismo, en donde un partido político que tiene la mayoría en el congreso, destituye a un presidente, mediante un juicio político, simplemente por desacuerdos sobre políticas y agendas. Haber frivolizado el Impeachment hubiera sido un enorme error. El mecanismo fue diseñado para ser utilizado en los casos de crímenes graves y donde hubiera consenso bipartidista.

La debacle de Iowa dejó en evidencia la desorganización del partido demócrata y quizás es un síntoma de las divisiones internas. Tradicionalmente, el ganador de las primarias de Iowa, sale fortalecido y con un importante impulso a su campaña que se refleja en los cofres y en las adhesiones. Históricamente, pocos demócratas han ganado la nominación sin haber ganado en Iowa. Como dato interesante, Pete Buttigied sorprendió, y si no es el ganador, es uno de los dos ganadores, y sorprendió aún más el fracaso de Joe Biden, que al momento va de cuarto con aproximadamente 16% de los votos. El mito de la elegibilidad de Biden sufrió un gran revés. Bernie Sanders no fue el palo que se pensaba iba a ser. Es un panorama confuso, en el cual ninguno de los candidatos pareciera estar en posición de competir seriamente con Trump.

El discurso sobre el estado de la Unión fue épico. Tuvo momentos dramáticos y obviamente orquestados para tener gran impacto televisivo. Es evidente que Trump sabe cómo utilizar los medios en su favor. Desde nuestra perspectiva latinoamericana, el momento que nos compete es el reconocimiento que le hizo a Juan Guaidó, como presidente legítimo de Venezuela. Trump además record que no solo lo es para los USA sino también para otros 55 países.

Dentro de la polémica generada por la captura de la prófuga Merlano en Venezuela, y la presión mediática que se ha ejercido sobre Duque para que trate con Maduro, es importante tener una visión de largo plazo y entender el contexto internacional. La posición de Duque hasta el momento ha sido no solo coherente sino respetuosa del accionar internacional. Esa es la ruta a seguir. Después de todo, Merlano no es un objetivo de alto valor ni se compadece con lo que perdería el país y los venezolanos al conversar con Maduro. Si realmente Maduro quiere nuestra atención, que capture y nos ofrezca a los guerrilleros Márquez, y compañía, y entonces, conversamos. El reconocimiento de Guaidó en Washington, y actos por el estilo, van menguando poco a poco y efectivamente la gobernabilidad de Maduro.

Volviendo a la política doméstica estadounidense, el fallo de la corte de apelación, en su parte de considerandos, deja claro que no solo los legisladores demócratas no tienen interés legítimo en la pretensión sino que además considera que es una discusión política de la cual las cortes no pueden ni deben participar. Los tres jueces votaron por unanimidad. La importancia radica en que se comienza a reconocer en otros contextos que realmente hay una persecución política contra Trump.


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