El virus que colocó en jaque al mundo

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



Cuando parecía que los riesgos económicos de la guerra comercial entre China y los Estados Unidos habían sido superados, el coronavirus acalló el naciente optimismo.

El virus se originó en China en la ciudad de Wuhan, pero se ha extendido a otros países, lo que obligó a que el jueves de la semana pasada la OMS declarara emergencia de salud global.

Los virus son viejos conocidos de la humanidad, pero fue con el advenimiento de la agricultura, la domesticación de ciertos animales para consumo y los grandes asentamientos humanos que los humanos comenzamos a adquirir enfermedades con capacidad de borrar poblaciones.

La higiene, o la falta de ella, han jugado papel relevante en la trasmisión de las enfermedades desde tiempos inmemoriales. Baste recordar que la doble condición de religiosas (obligatorias) e higiénicas de los rituales judíos, los preservó de muchas pandemias, lo que los hizo sospechosos a los ojos de sus malquerientes.

La influenza en la temporada actual ha dejado muchos más muertos que el coronavirus; la diferencia radica en que la influenza es un mal global que nos visita anualmente y que por su omnipresencia es inevitable.

Más allá del costo en vidas humanas que pueda tener el coronavirus, el hecho de que haya surgido en China va a impactar negativamente la economía mundial por el peso que tiene China en la misma y por ser la mayor fábrica del mundo.

Sin duda la recuperación económica China sufre un revés importante. El turismo cayó dramáticamente en pocos días y nadie quiere recibir nada de China. Compañías aéreas han cancelado vuelos de y hacia China. Algunos países han comenzado a evacuar a sus ciudadanos, y los que no tienen país doliente están atrapados y dejados a su suerte. Tratando de evitar una situación de pánico mundial, la OMS manejó cautelosamente el tema y fue poco a poco elevando la alerta hasta que fueron obvios los peligros de desatar una pandemia. El hecho de que pudiera ser transmitido entre humanos, incluso sin tener síntomas, fue lo que decidió a la OMS a declarar la emergencia de salud global.

Quedó en evidencia la fragilidad y el alto riesgo de la cadena productiva global cuando hay tantas empresas de todas las nacionalidades manufacturando sus productos en China o con proveedores importantes, como es el caso de Apple. Todos los huevos en una sola canasta. En una situación como la actual, las empresas no pueden vender sus productos porque no pueden sacarlos de China o no reciben las partes. ¿Para que producir si no pueden vender? ¿Para que demandar petróleo si no se puede producir? y este efecto dominó, aunado a la incertidumbre sobre la duración de esta crisis, es lo que tiene las bolsas de valores y los precios del petróleo en caída libre. El viernes la Dow perdió 600 puntos.

La crisis actual sin duda tendrá efectos duraderos porque muchas empresas para minimizar los riesgos y blindar la cadena de suministros van a tener que abrir fábricas en otros continentes. De esta crisis, China saldrá perdiendo en el corto y en el largo plazo. El riesgo país de producir en China se disparó. Por sus patrones culturales, hábitos y prácticas de higiene, China es un foco permanente de enfermedades contagiosas. Hoy entendemos que este riesgo epidemiológico se traduce en un altísimo riesgo país que no puede ser ignorado. Por esto no son gratuitos los esfuerzos titánicos que el gobierno chino está haciendo para demostrar que puede controlar la epidemia y que además está siendo transparente y responsable con la comunidad internacional en el manejo de la crisis, lo cual no hizo en el pasado.

Por lo pronto y mientras se supera la crisis, no olvide seguir las recomendaciones de higiene personal y sea responsable con los demás de llegar a enfermarse. Las buenas prácticas de higiene son fundamentales para derrotar al coronavirus y semejantes.


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