Síndrome de doña Florinda

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

e-mail: joselopezhurtado13@yahoo.es

Las ideologías o facciones políticas por lo general se apropian de patrones conceptuales, o los crean para favorecerse o atacar a sus oponentes.
Estereotipos que ajustan a su conveniencia e intereses. Uno de esos paradigmas de moda, al que se pretende achacar los descalabros electorales de la izquierda latinoamericana, es al comportamiento de la clase media en las urnas. Cuando el análisis más atinado, seria escudriñar--en nuestra modesta opinión--, con responsabilidad y compromiso, la lacerante vulnerabilidad de las capas más pobres de la población, desatendidas en sus acuciantes necesidades, que no encuentran respuesta en las agendas oficiales.Las ideologías o facciones políticas por lo general se apropian de patrones conceptuales, o los crean para favorecerse o atacar a sus oponentes. Estereotipos que ajustan a su conveniencia e intereses. Uno de esos paradigmas de moda, al que se pretende achacar los descalabros electorales de la izquierda latinoamericana, es al comportamiento de la clase media en las urnas. Cuando el análisis más atinado, seria escudriñar--en nuestra modesta opinión--, con responsabilidad y compromiso, la lacerante vulnerabilidad de las capas más pobres de la población, desatendidas en sus acuciantes necesidades, que no encuentran respuesta en las agendas oficiales.Durante la última década, la clase media de América Latina y el Caribe, se duplicó y alcanzó  la cifra de 186 millones de personas, aun cuando a pesar de ese avance significativo, la región continúa siendo la más desigual del mundo, afectando con singular fuerza al segmento de la población infantil (Steven Pressman- La clase media en A.L.), motivo por el cual algunos investigadores sociales han tratado equívocamente de endilgar a esa capa social de ser la directa responsable del avance de la derecha en el Continente suramericano. ¡Así como suena!.“El pobre que “surge” y empieza a llamarle “chusma” al resto, a “pegarle” a los pobres Dn Ramones (sic), a “engreír” a sus malcriados hijos Kikos, y a votar y simpatizar con gente de bien, como el capitalista (¡) compasivo, encarnado por el señor Barriga”, pero sobre todo, a Doña Florinda, quien a pesar de vivir en la misma pobre “vecindad”, por pagar a tiempo el arriendo, “humilla” al Chavo del 8 y lo desprecia, comparándolo con su gordiflón y atontado hijo, quien tiene regalos nuevos, es el mejor retrato, dicen los voceros de esta teoría, de nuestro vecindario latinoamericano, porque esa clase media en ascenso y arribista, “se vuelve funcional a los grupos de poder”, según palabras de Rafael Correa (Ecuador, 2010-17), quien sintetiza , sin pudor, el tema con las expresiones “prosperidad objetiva y pobreza subjetiva”, estados psicológicos y de comportamiento, que dice, caracteriza a esta clase social.  Para concluir, que la clase media siempre termina votando por la derecha, que ofrece más (¡), en términos del exmandatario, lo que explica los recientes fracasos de la izquierda de la región. En el fondo, estimamos, se trata de una bien elaborada argucia, con un profundo contenido subliminal, para incentivar la lucha de clases del credo marxista-leninista, y que pretende dar una absurda explicación a sus fracasos en ascenso.
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