Salto al vacío

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



Iba a tratar otro tema, pero el IVA de Iván me hizo cambiar de parecer. 

Es imposible pasar de agache ante el proyecto presentando la semana pasada y conocido como Ley de Financiamiento.  Tal vez es prudente precisar que no todo lo presentado en ese proyecto verá la luz, y que es muy posible que lo que hoy se percibe como exagerado e injusto sea solo una estrategia para negociar.  Difícil saber cuál es la línea roja del gobierno, más allá de que tiene un faltante importante que tiene que subsanar.

Muchos coincidimos en que la idea del IVA a gran parte de la canasta familiar es una enorme equivocación.  Va a frenar la economía y va a tener efectos no deseados que posteriormente el gobierno lamentará.  Entre otras cosas, incentivará la evasión; los colombianos siempre hemos sido ingeniosos a la hora de ponerle conejo al fisco, y está vez no será la excepción.  Se creará una economía paralela sin IVA.

El giro social que quiere dársele a lo del IVA con el cuento del anticipo a los colombianos más pobres es un absurdo de absurdos.  Primero porque desnaturaliza el impuesto, y segundo porque el anticipo se convierte en plata de bolsillo para el que lo recibe y al final no resuelve nada.  Los impuestos no se hicieron para ser devueltos individualmente a quien los paga sino para ser invertidos en proveer bienes públicos.  Por ejemplo, es mejor invertir en proveer seguridad, educación o salud en una comunidad que devolverles individualmente a los miembros de esa comunidad el IVA.  Lo primero lleva a soluciones estructurales, lo segundo los deja en el mismo sitio. 

Para agregar insulto al daño, se le rebaja los impuestos a las empresas, entonces hay un problema enorme de percepción: Este es un gobierno para beneficiar a los ricos a expensas de la clase media.  No es claro que la gabela tributaria a las empresas va a redundar en beneficios globales para la economía.  No es tan claro que las empresas van a ser más competitivas, o si una mejor competitividad se va a traducir en más y mejor empleo.

¿Cómo van a reaccionar los consumidores y los productores de los productos que conforman la canasta familiar?  ¿Van a consumir menos? ¿El efectivo se convertirá en el rey de las calles? ¿Trasladaran total o parcialmente los productores los impuestos a los consumidores? Porque en este último caso, el costo de producir se elevará, y es claro que los productores o fabricantes no van a asumir el costo ni parcial ni total. O ¿es que encima el gobierno va a subsidiar la producción?  La reducción de impuestos a las empresas no compensa el alza en los costos de producción.

Una vez antes ya lo mencioné, y hoy vuelvo y los repito.  Me parece de elemental justicia que los impuestos por regiones se paguen en proporción a los bienes públicos recibidos del estado.  No cabe el razonamiento que la estratificación del IVA ya cubre este escenario.  Si la presencia del estado por regiones es diferenciada, asimismo debería ser la recolección de impuestos: poco o nada recibo del estado, poco o nada le doy al estado.

Esta no es una reforma tributaria como tal porque es incompletísima sino un intento de cubrir un faltante de caja del gobierno y un absurdo intento de reactivación de la economía.  Duque le da espuela al caballo, pero no le suelta el freno.  Espero que la sensatez prevalezca en el Congreso y se hunda la mayoría de la Ley de Financiamiento.  Por otro lado, no se sabe cuánto es lo que realmente hace falta si multimillonarios recursos, billones para hacernos una idea, son robados por los corruptos, y además el gobierno no ha hecho recortes serios.  El gobierno debe reducir drásticamente los costos de funcionamiento y la inversión.   Hay que preguntarle al gobierno si el faltante del 2019 es antes o después del multimillonario robo, o antes o después de los recortes del gobierno.  Hay que controlar la evasión pero es mucho más importante controlar la corrupción. No es aceptable desde ningún ángulo, que el gobierno sin hacer esfuerzo alguno, le vaya a meter la mano al bolsillo de los colombianos.  ¿Dónde quedo la promesa de campaña?



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