O Rei Pelé, ¿o mais grande?

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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

TrêsCorações, en Minas Gerais, es una pequeña población sin historia y muy poco para mostrar. Lo más representativo de ese remoto villorrio del sudeste brasilero es la estatua de bronce a escala natural de un joven negro con un balón rendido a sus pies alzando la Copa Jules Rimet: Edson Arantes do Nascimento, O Rei Pelé. Además de una iglesia que sobresale en el centro de la peripuesta ciudad de plana monotonía-de calles pavimentadas hace pocos años, antes polvorientas rúas donde jugaban futbol los "carasucias"- la edificación más importante de allí es una vieja y sencilla morada, la Casa Pelé, réplica de la vivienda del O Rei en su infancia. Minas Gerais (Minas Generales) debe su nombre a los yacimientos de oro y piedras preciosas que atrajeron a bandeirantes paulistas, quienes luego poblarían con esclavos africanos para la explotación de las ricas vetas.

 

De esos negros cautivos, liberados por cuenta de las leyes de Ventre Livre de 1871 y Aurea de 1888, proviene el ascendiente familiar de ese muchachito, nacido el 23 de octubre de 1940, para gloria del deporte universal. Los ganadores del Balón de Oro del France Football lo eligieron como el mejor futbolista del siglo XX; la controvertida IFSHH -International Federation of Football History and Statistics- lo declaró el mejor jugador del mundo; el Comité Olímpico Internacional le calificó como el mejor deportista del siglo XX; y, el mejor jugador de la historia, según la Comisión de Futbol del COI y los suscriptores de Fifa Magazine. En 2014, la Fifa le concedió el Balón de Oro honorífico por su trayectoria: ese premio no existía cuando Pelé estaba activo. Los honores y homenajes continúan en su vida: Caballero Honorífico del Imperio Británico, Embajador de Educación, Ciencia, Cultura y Buenos Deseos de la Unesco; Embajador para la Ecología y el Medio Ambiente, y Ciudadano del Mundo de la ONU; Ministro de Deportes en Brasil; Embajador del Deporte en el Foro de Davos (2006). El mundo global pone a Pelé en elevados sitiales de muy difícil acceso para casi cualquier futbolista de la historia.

Dueño de una técnica formidable y dominio insuperable del balón, aceleración imprevista y freno en seco, capaz de realizar cualquier acción impensable y anotar un gol en el momento menos esperado, el hijo de  João Ramos do Nascimento "Dondinho" y María Celeste Arantes pasó por el Ameriquihna del barrio, el Baquinho del pueblo -entrenado por el mundialista Waldmar de Brito, quien apuró su salida hacía São Paulo-, y el Radium de futbol sala, los equipos en los cuales aquel flaco magistral seducía con su asombroso futbol antes de pasar al Santos, donde jugó casi toda su vida y fascinaría al mundo hasta el fin de su deslumbrante carrera en el Cosmos de Nueva York, al lado de Carlos Alberto, su compañero de Brasil 70, el italiano Giorgio Chinaglia y el káiser Franz Beckembauer, entre otras estrellas. No quiso regresar a la canarinha ni al Santos, luego de su primer retiro del futbol (1971 de la verde amarelha y 1974 del Santos). En el Cosmos estuvo un par de años, en los que disputó 111 partidos y anotó 65 goles.

Un solo gol olímpico en su carrera, anotado frente al Baltimore Bays en 1973, en su última gira con el equipo paulista, fue la cereza del postre de los 1282 goles en 1366 partidos oficiales, para un promedio de 0,93; en 107 partidos con la Selección (92 oficiales), marcó 95 goles (77 oficiales), constituyéndose en su mayor goleador histórico; 541 tantos lo colocan como el mayor goleador en los torneos brasileros y, con 127 anotaciones, tiene el record en una temporada; en fin, sus innumerables registros son impresionantes.

El gol más recordado, sin duda, fue el 1.000, de penalti frente al "gato" Andrada, el 19 de noviembre de 1969 (Vasco da Gama 1-Santos 2).

Si hay que elegir a un futbolista de todos los tiempos, eterna discusión, digamos que cada quien reinó en su tiempo, las épocas son distintas, los sistemas cambian, los records se rompen, etc. Pero en todos los podios imaginables siempre estará Pelé, junto a Maradona, Messi o, tal vez, Alfredo Di Stéfano, rodeados de figurones exquisitos aspirando a ocupar esos puestos.

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