¿Vas a votar?

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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Es la pregunta de moda por estos días. Entre la indecisión y la negativa irreversible de participar en los próximos comicios, y el deseo de salir a votar, las respuestas son infinitas.

 

 Las próximas elecciones son cruciales para el futuro de Colombia. La renovación de los mandatarios regionales y locales es una gran oportunidad para apoyar al gobierno central en consonancia con un eventual y definitivo cese al fuego, el evento más trascendental en los últimos 50 años.

Regresarían a la vida civil numerosos combatientes con necesidad de resocialización, readaptación, preparación y oportunidades para integrarse a la sociedad. Debe contarse entonces con líderes regionales que desde sus cargos brinden las condiciones necesarias para los próximos reinsertados; adicionalmente, Colombia debe prepararse para un futuro de paz, saliendo del actual feudalismo feroz que se refleja en la inaceptable desigualdad, la vergonzosa concentración de riquezas y poder, violencia física y social, discriminación, intolerancia, irrespeto por los semejantes, y otros tantos demonios que campean ante la indolencia y participación de las autoridades. Por eso es importante contar con mandatarios de mentalidad abierta, que fomenten los nuevos principios y valores que rigen a un mundo libertario, progresista y participativo, como se estila en las sociedades más avanzadas: hay que iniciar el camino. Paz y reconciliación son las palabras clave.

 Por otra parte, hay que recuperar la moralidad en el ejercicio político; la creciente corrupción corroe, según los analistas, cerca de $12 billones cada año, dos Isagen: el botín es enorme para los saqueadores profesionales. Las fuerzas militares consumen casi $28 billones, de los cuales unos 10 se "invierten" en la guerra: otros dos Isagen. Si el Presupuesto General de la Nación 2015 se denomina "Prioridades sociales para el tiempo de la paz", es importante recabar recursos que hoy se dilapidan de modo infame; esto, sin contar el alto costo del funcionamiento del Estado: salarios elevadísimos frente a la media nacional y numerosas prebendas innecesarias como una nube de asistentes y guardaespaldas, armas, camionetas blindadas, gasolina, pasajes aéreos en primera clase, telefonía ilimitada, etc, etc, etc. Consideremos ahora los desperdicios por ineptitud y la irresponsabilidad de muchos funcionarios, o el atolladero del compadrazgo político, amén de intereses particulares.

 Hay que promover el desarrollo social armónico según lo establece la actual Constitución, para avanzar hacia un verdadero Estado social de derecho: basta el simple ejercicio de cumplimiento de los deberes y derechos allí consagrados. Todos los mandatarios deben entender que Colombia, desde la promulgación de la Carta Magna de 1991 y la adhesión al Estatuto de Roma, entre otros factores, dio los primeros pasos hacia la civilidad contemporánea, de máximo respeto por los derechos humanos. Y quienes desde el estado salen de la ley, ya no serán protegidos impunemente por ningún gobierno: las instancias suprancionales actúan cuando el aparato judicial interno es incapaz de resolver casos graves.

 Si usted en realidad va a ejercer su derecho y deber constitucional de elegir a quien le ha de representar, hágase preguntas como estas: ¿Sabe en verdad quién es su candidato y cuál es su trayectoria personal y política? ¿Conoce su programa de gobierno? ¿Es viable y está en consonancia con las necesidades de su ciudad o departamento? ¿Está al tanto de sus fuentes de financiación y el costo de su campaña? ¿Quiénes le acompañan en sus aspiraciones electorales y quiénes están detrás de ella? ¿Cuáles son sus aliados políticos? ¿Tiene o no conflicto de intereses para actuar en el cargo al cuál aspira?

 Su candidato, querido lector, debe ser un verdadero demócrata, con intenciones de recuperar financieramente a su ciudad o departamento, con programas y proyectos de desarrollo, con plataforma política y respaldo para resolver los problemas que local o regionalmente agobian a los ciudadanos, con ideas para generar empresa sostenible y empleo decente, que promueva educación de calidad con jornada escolar de 8 horas, arte y cultura, deportes y entretenimiento, desarrollo urbano, participación social, oportunidades de empleo de calidad, protección de los derechos constitucionales y tolerancia por la diversidad. No pedimos gente perfecta, sino comprometida con las causas de la inmensa mayoría de los colombianos, hoy aplastados por unas minorías poderosísimas que ejercen con garrote en mano.

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