La Perla de la América

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



La historia de la Santa Marta española se remonta al año 1502, cuando el conquistador sevillano don Rodrigo de Bastidas llegó a nuestras costas. No es difícil imaginarse por qué decidió volver años mas tarde a fundar en el año 1525una ciudad a la que llamó Santa Marta. Aunque el rey no se lo hubiera ordenado, habría hecho lo mismo; así son los grandes amores.

Volvió para comenzar a escribir un nuevo capítulo de una historia que ya era milenaria, aunque oculta al Viejo Mundo. De ese nuevo capítulo se han escrito 490 páginas bajo la mirada vigilante, silenciosa, y por momentos crítica, de los hermanos mayores, pero no por esto menos grande.

Nos toca recurrir a un ejercicio de la imaginación para viajar hacia atrás 490 años, y ver aquello que en su momento vio don Rodrigo y que le robó el corazón: belleza sin igual, que aún hoy persiste y sigue enamorando a propios y extraños. Tal vez fue un comienzo humilde, ya que sólo fueron unas pocas casas de madera y paja construidas para alojar a sus hombres y a dos religiosos, y una iglesia para mantener viva la Fe.

La historia de Santa Marta es una historia de perseverancia y amor. A pesar de haber sido saqueada y quemada por los piratas más de 20 veces, y a pesar de haber sido casi abandonada, Santa Marta se resistió morir. Doy gracias a aquellos pocos que enamorados de la belleza paradisíaca sin igual de Santa Marta decidieron quedarse. Nunca perdieron la fe. Gracias a esa terquedad y perseverancia hoy celebramos.

Los samarios siempre hemos dicho que las cosas buenas llegan por el mar. No hace mucho tiempo, acuatizaban aviones con turistas que venían a quedarse en los hoteles de nuestra hermosa bahía. Los primeros hoteles del Caribe. Ya desde esos días Santa Marta mostraba una vocación natural por el turismo. Fue también en nuestras playas donde nació en Colombia la pasión por el fútbol de mano de los marinos ingleses que nos enseñaron a jugarlo.

En 490 años han sucedido muchas cosas; como es natural algunas muy buenas otras no tanto, y algunas simplemente memorables. Sin embargo, aquel espíritu inquebrantable de sus primeros moradores, esa fe a toda prueba, ha permanecido incólume a través de las generaciones, y es la impronta inequívoca del verdadero Samario.

Santa Marta siempre fue una ciudad apacible de gente amable que se preciaba de tener una rica vida cultural. Aquí llegaban las grandes compañías de teatro europeo, entre otras atracciones y actividades culturales del Viejo Mundo. Santa Marta ciudad culta.

A lo largo de nuestra historia, muchos han sabido reconocer el valor de Santa Marta. Si, la Perla de la América, como la llamó Fray Antonio Julián hace dos siglos cuando nos defendía, sigue siendo el secreto mejor guardado.

Esto decía Fray Antonio textualmente en su discurso: "Para granjear, pues, al primer paso, y á primera vista el justo aprecio á la provincia de Santa Marta, la llamé Perla, y Perla de la América. Perla la llamo, aludiendo á las muchas y bellísimas que en su costa de mar se crían, y bien formadas se pescan junto al caudaloso Río de las Perlas.

Antes Madre de Las Perlas debiera llamarla por esa razón; pero llamó la perla, porque así como no se conoce el valor y belleza de la perla hasta que abierta la concha que la ocultaba, se deja ver ella a todas luces hermosa; así la provincia de Santa Marta, por más rica, fecunda y preciosa que sea, permanece en nuestros días oculta, y quedará para siempre poco estimada por no conocida si no se rasgara el velo de la ignorancia que la encubre aun a los ojos más linces de los españoles comerciantes en las Américas.

Por fin, llamó la Perla, y Perla de la América, porque realmente juzgo, bien informado, que no hay en ambas Américas provincia más estimable y preciosa que la provincia de Santa Marta."
Lo dicho por Fray Antonio era cierto entonces y sigue siéndolo hoy: no hay en toda América una provincia más estimable y preciosa que Santa Marta.

La Santa Marta de hoy es distinta; nos encontramos en transición a la modernidad -490 años no pasan en vano- pero haciendo esfuerzos para no perder nuestra identidad, la cual está enraizada en nuestra historia, ya no exclusivamente española sino mestiza.

Hoy celebramos con júbilo 490 años de vida, de una epopeya escrita en páginas gloriosas, de esperanza inquebrantable que mira al futuro sin temores. Hoy, 490 años más tarde, la Perla de la América brilla con más intensidad que nunca para satisfacción de aquellos que la amamos entrañablemente, porque el brillo que la baña es eterno y no morirá.
¡Felicitaciones Santa Marta!



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