Trapisondas y marañas

Opinión Gráfica
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La orden de la presidenta de la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, Gloria Arizabaleta, de suspender provisionalmente al mandatario Gustavo Petro, sólo busca la victimización del jefe de Estado, oportunidad que no ha perdido presidente Petro para hacerlo, desde Estados Unidos, donde dicho sea de paso, volvió a arremeter contra el presidente Donald Trump, quien le dio su buen respondón, tal como se lo merece.

Mucho se ha hablado en estos días de quien tiene la facultad jurídica de suspender al presidente que está en ejercicio. Han salido una y mil conjeturas y la última fue la suspensión, por parte de la Procuraduría, a la congresista Gloria Arizabaleta, y al senador electo, Agmet Escaf, por su participación en política, quién podría volver a su curul, después de la segunda vuelta presidencial.

La verdad es que una  congresista no puede suspender al presidente de la República y  la pregunta entonces, es ¿qué busca? Seguramente un mecanismo de victimización para que Petro intervenga de manera más vulgar en las elecciones, como lo ha hecho sin ningún tapujo, de frente y sin miedo a las consecuencias, por su indebida participación en política, prohibido por la Constitución Política de Colombia. 

Todo esto es muy curioso más viniendo de la propia coalición de gobierno. Arizabaleta ordenó en un auto, suspender provisionalmente del ejercicio del cargo al mandatario hasta el próximo 21 de junio a las 16:00 hora local (21:00 GMT), cuando se cierran las urnas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales por su presunta participación en política durante la campaña. La inédita suspensión provisional del mandatario puede ordenarse siempre y cuando se evidencien serios elementos de juicio que permitan establecer que la permanencia en el cargo, función o servicio público posibilita la interferencia del autor de la falla en el trámite de la investigación, de acuerdo con lo expresado por la congresista del Pacto Histórico.

Petro ha sido denunciado varias veces por presunta participación en política durante la campaña para las elecciones en las que se escogerá a su sucesor en segunda vuelta el próximo 21 de junio, y el 26 de mayo la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara le abrió una investigación; sin embargo, según la Constitución, la citada Comisión, en caso de que su investigación encuentre mérito para sancionar al presidente, debe acusarlo ante el Senado, que es el que tiene la facultad de suspenderlo, por lo cual la medida de hoy carece de validez.

Es todo un lío jurídico; que si sí, que si no; que puede, que no puede suspenderlo; que es para victimizar a Petro; que mejor que el presidente siga en campaña, tantas cosas que se resume en el desbordamiento de los poderes, y todo por la participación indebida en política de los funcionarios públicos, desde el Jefe del Estado, hacia abajo.

Ante este desorden los colombianos no pueden “dejar que le metan los dedos en la boca” no crean ellos que los colombianos son unos bobos  y este  golpe orquestado desde las más altas esferas a pocos días de las elecciones, solo dice que están desesperados, que no saben a qué mecanismo de distracción o difamación utilizar para ganar la segunda vuelta presidencial.  Mientras esas mentes maquiavélicas, sigan pensando como hacer daño, se les va a pasar el tiempo, llegará el día de las elecciones y la sorpresa puede no gustarles, porque se dedicaron hacer trapisondas y marañas que les puede costar llegar a la Presidencia de la República. 

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