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Vencedores en el combate, perdedores en los estrados judiciales

Editorial
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Las Fuerzas Militares se han caracterizado por su espíritu de lucha, su excelso patriotismo y su amor por Colombia. Los oficiales, suboficiales y soldados se han destacado en el campo internacional; por ello, el Ejército de Colombia se considera como uno de los mejores del mundo. 

En la guerra de Corea el comandante de los Estados Unidos en ese conflicto dijo: "nunca había visto un soldado tan aguerrido como el colombiano”; le causaron admiración y respeto las acciones combativas de las tropas colombianas

Colombia es de los pocos países de América que contribuye desde hace muchos años con un batallón en el Sinaí, cuya misión no es otra que garantizar la paz en esa región. Tenemos una de las escuelas de élite de combate en el mundo, cuál es la Escuela de Lanceros en la cual adelantan el curso internacional de lanceros oficiales europeos, estadounidenses y de América Latina; en las escuelas de formación de tierra, mar y aire, a menudo cursan estudios cadetes de países de Suramérica y Centroamérica.

Los oficiales colombianos se han destacado en las mejores academias castrenses de Europa y los Estados Unidos, siendo alumnos de honor; por ser primeros puestos en el curso de Rangers en el Ejército americano, es decir de boinas verdes, equivalente a nuestro curso de lanceros desempeñándose como instructores en esa misma escuela.

Una de las operaciones paradigma en el mundo en materia de inteligencia fue la operación Jaque, mediante la cual se rescataron ciudadanos estadounidenses y colombianos y algunos miembros de nuestro ejército que se encontraban en cautiverio en manos de las Farc.

Siendo objetivos, es preciso expresar que dado el sin número de operaciones exitosas contra los forajidos de las Farc, en las cuales cayeron muchos de sus cabecillas, particularmente aquellos que conformaban el Secretariado, se vieron obligados a sentarse en la mesa de negociación en el gobierno del expresidente Santos.

Desde luego, en esas negociaciones, la Farc consiguió sus propósitos. Santos por firmar la paz, le aceptó todo pues le interesaba sobremanera lograr el premio Nobel. Estaban liquidados en el ámbito militar y salieron fortalecidos en ese proceso de paz de Santos y las Farc, ya que no fue la paz para los colombianos.

En el asalto al Palacio de Justicia. por parte del M-19. ciertamente logró ese grupo subversivo cumplirle a Pablo Escobar quemando sus expedientes, pero causó la muerte de algunos magistrados, funcionarios y miembros de la fuerza pública y querían además enjuiciar públicamente al expresidente, en ese entonces Belisario Betancur, pero no materializaron su cometido puesto que la valerosa operación de rescate de los soldados no lo permitió.

Pero a pesar de que se ha demostrado palmariamente de que no hubo desaparecidos en esa operación, se está juzgando por esa causa al General Jesús Arias Cabrales, por el hecho de que era el comandante de la Décimo Tercera Brigada responsable, por ende, del mando en ese manejo operacional.

Además, sabemos que en la JEP a los únicos que juzgan y condenan es a los militares. Es una justicia a favor de la guerrilla y en contra de quienes han defendido con heroísmo la soberanía territorial, las instituciones y el orden público aún a costa de sus vidas.

En la audiencia que visualizamos en el audio de la revista Semana observamos a un General a sus 86 años sereno, pundonoroso y documentado, que honra la verdad, que defiende con rigor y claridad conceptual su responsabilidad como comandante de Brigada. También debemos destacar el respeto y la seriedad intelectual del abogado Ramiro Bejarano, que hace contraste con la falta de consideración y de educación de los abogados de las víctimas; como hombre de honor dijo lo que tenía que decir y no aquello que desean que diga. Es su verdad y no puede ser otra. 

Seguramente la condena es lo que le espera. Las víctimas dejan traslucir su odio como si fueran leones humanos que como fieras muestran las ganas de destrozar a su presa. Felizmente, su reciedumbre moral de hombre de armas, le permite igualmente enfrentar a esas jaurías leninistas que solo piensan en acabar con las instituciones y con las personas que las representan.

Quienes han cumplido con sus juramentos, quienes han cumplido con su deber, quienes cumplen con éxito sus objetivos operacionales, la sociedad se olvida de ellos y quedan en poder de los que administran justicia, no con el derecho, sino con el sesgo político; los bandidos pierden en los escenarios de combate, más resultan victoriosos en los estrados judiciales.



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