Brotes de violencia

Editorial
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Ha llegado el momento del “basta ya” para el movimiento de derechos civiles en Estados Unidos, que especialmente se desarrolló en la década de los 50 y 60 del siglo pasado para exigir igualdad ante la ley para los ciudadanos de raza negra, y que ahora vive una nueva era tras aprender lecciones del pasado y donde las nuevas tecnologías tienen un papel importante.

La mecha de las protestas, que han degenerado en disturbios, ha prendido a lo largo y ancho del país, después de que George Floyd, un afroamericano de 46 años, muriera a manos de un policía blanco hace una semana cuando era detenido en Mineápolis, Minesota.Ese instante fue captado por los móviles de los transeúntes, que grabaron los nueve minutos agónicos en los que el agente Derek Chauvin asfixiaba a Floyd presionando su rodilla contra el cuello de la víctima, que no paraba de decir que no podía respirar.

Pero sin lugar a dudas si hay algo que caracteriza los nuevos tiempos que corren son las nuevas tecnologías y de ahí la importancia de que los asesinatos de afroamericanos por parte de policías sean grabados y el hecho de que con el advenimiento de las redes sociales, más historias de este tipo tengan publicidad. Pese a que ahora se conocen más, se enfatiza que la brutalidad policial contra los afroamericanos no es nueva, ya que sus orígenes se remontan a las patrullas de esclavos diseñadas para capturar a los esclavos fugitivos en el periodo de Antebellum, entre finales del siglo XVIII y el comienzo de la guerra civil en 1861.

Ya en el siglo XX, durante las décadas de 1940 y 1950 los asesinatos de afroamericanos a manos de policías blancos eran vistos por la autoridades más como homicidios justificados que como brutalidad policial. Una serie de asesinatos de ese tipo y linchamientos en Birmingham, Alabama, en la década de los 50 contribuyeron a impulsar la creación del movimiento de derechos civiles en esa ciudad, que culminó con la llegada en 1963 del reverendo Martin Luther King Jr. Sin embargo, mientras que los líderes de estas organizaciones siguen hablando como si lo hicieran por el estadounidense negro, su autoridad real dentro de la comunidad negra es debatible.

La nueva generación de líderes activistas, como “milenials, e incluso más jóvenes”: “Los soldados del movimiento de derechos civiles de mediados del siglo XX son (ahora) ciudadanos mayores cerca del final de sus vidas”, remarcó.

Las nuevas generaciones, como las previas, tienden a ser impacientes con el ritmo del progreso y no les importa la confrontación, al mismo tiempo son más inclusivas con las mujeres, el colectivo Lgtbq, las comunidades con menos ingresos y la gente que puede quedar marginada por no parecer respetable. Dentro de la evolución de los derechos civiles, la comunidad afroamericana ganó poder político a lo largo de las décadas de 1970 y 1980 y sus miembros pudieron acceder a cargos públicos en Estados Unidos, como por ejemplo jefes de policía, en un proceso que culminó en 2008 con la elección como presidente de Barack Obama.

Y llegamos a 2020 con el caso de Mineápolis, que, es revelador de los resultados de esa capacitación a los policías implementada hace años para atajar el racismo persistente, ya que para algunos agentes parece que el cambio no ha ocurrido. En este punto, las autoridades deben dejar de criminalizar a comunidades que ya están marginadas, especialmente las de color, y revisar las prácticas y prioridades de la policía. Y es que el problema de la violencia de Estado contra las comunidades de color, en particular la gente negra, tiene una larga historia en ese país que no se ha confrontado ni abordado completamente.


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