Jueves y viernes santos

Editorial
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En Jueves Santo es una fiesta cristiana, anual y tradicional, que se celebra el jueves anterior al Domingo de Resurrección, dentro de la Semana Santa y cierra el Ciclo Cuaresmal y abre el Triduo Pascual al atardecer de este día en donde la Iglesia católica conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena y el lavatorio de los pies realizado por Jesús.

El mundo católico vive su Semana Santa a pesar de las adversidades y de las sificultades que atraviesa; hoy se conmemora la Institución de la Eucaristía en la celebración de los Santos Oficios y en la hora santa, se rememora la agonía y oración de Jesús en el huerto de los olivos, la traición de Judas y el prendimiento de Jesús.

Los actos litúrgicos de hoy comienzan bien temprano, en la mañana, con el oficio de la “Misa Crismal”, que es presidida por el obispo diocesano y concelebrada por su presbiterio. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los demás óleos, que se emplearán en la administración de los principales sacramentos. Junto a ello, los sacerdotes renuevan sus promesas realizadas el día de su ordenación. Es una manifestación de la comunión existente entre el obispo y sus presbíteros en el sacerdocio y ministerio de Cristo.

El Viernes Santo es una de las más representativas y profundas conmemoraciones del cristianismo. Es el quinto día de la Semana Santa y en él se recuerda la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret. En este día, la Iglesia católica manda a sus fieles guardar ayuno y abstinencia de carne como penitencia. Otros grupos cristianos —como ortodoxos, anglicanos, luteranos, metodistas y ortodoxos orientales— también recuerdan esta fecha.

En la religión católica, en este día no se celebra la eucaristía, como el Sábado Santo. En su lugar, se celebra la “Liturgia de la Pasión del Señor” a media tarde del viernes, a las 15:00, hora en la que se ha situado la muerte de Jesús en la cruz.
El 10 de abril, Viernes Santo, se esperan dos celebraciones eclesiásticas: la Pasión del Señor y el Vía Crucis en el cementerio de la Basílica de San Pedro donde se leerán las meditaciones redactadas por presidiarios de “Due Palazzi” de Padua, una de las ciudades más golpeadas por la epidemia de la Covid-19 en Italia.

El Papa Francisco pidió para la Semana Santa 2020 que los presidiarios de dicha capilla escriban las meditaciones debido a que el Vía Crucis del Viernes Santo es una ocasión muy querida por el pueblo cristiano en la que se acompaña a Cristo a lo largo del camino hacia la cruz. Cinco prisioneros, una familia víctima de asesinato, la hija de un condenado a cadena perpetua, un educador, un juez de libertad condicional, la madre de un prisionero, un catequista, un sacerdote acusado injustamente, un fraile voluntario y un policía, todos ellos relacionados con la Capellanía del centro de detención “Due Palazzi” en Padua, Italia, son los autores de las meditaciones que se leerán durante el Vía Crucis presidido este año por el Papa Francisco en el atrio de la Basílica de San Pedro.

Ese día, de recogimiento total, el sacerdote y el diácono visten ornamentos rojos, en recuerdo de la sangre derramada por Jesucristo en la cruz. Los obispos participan en esta celebración sin báculo y despojados de su anillo pastoral. Antes de iniciar la celebración, el templo se presenta con las luces apagadas, y de no ser posible, a media luz. El altar y los laterales se encuentran sin manteles ni adornos, mientras que a un costado de este ha de disponerse un pedestal para colocar en él la santa cruz que será ofrecida a veneración.

El comienzo de esta celebración es en silencio. El sacerdote se postra frente al altar, con el rostro en tierra, recordando la agonía de Jesús. El diácono, los ministros y los fieles se arrodillan en silencio unos instantes. El sacerdote, ya puesto de pie, se dirige a la sede donde reza una oración, a modo de oración colecta.


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