Colombia en la lista de crisis

Editorial
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Las crisis de desplazados en Colombia, Honduras y Ecuador se encuentran entre las diez primeras de las más olvidadas a nivel global, según la lista que elabora anualmente desde 2016 la ONG Consejo Noruego de Refugiados, NRC.
La clasificación  evalúa ese olvido en función de la cobertura mediática, la atención política y la financiación humanitaria, Colombia ocupa la tercera posición, sólo tras Sudán y la República Democrática del Congo, dejando al país en un sitio verdaderamente desfavorable y lamentable, ante la comunidad internacional.

La verdad es aterradora; las cifras suben en forma alarmante y pocos se hace para detenerlas más cuando 123 millones de personas en todo el mundo están desplazadas por los conflictos, por la violencia irracional, los desastres naturales y por la persecución, sobre todo cuando son víctimas de gobiernos dictatoriales, constituyendo la mayor crisis de desplazamiento desde la Segunda Guerra Mundial.
En Colombia es un delito de lesa humanidad, que se formalizado con la anuencia de las autoridades que se hacen “de la vista gorda” y no solamente  se ha caracterizado por desplazamientos forzados de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, a causa del conflicto armado interno, la violencia de las bandas criminales y el narcotráfico, sino que también, el país ha recibido los desplazados de los países vecinos que huyen en busca de mejor calidad de vida.  En el 2017,  Colombia, fue el primer país con mayor cantidad de desplazados internos de las cuales 2 millones fueron desplazados internos; en el  2023, nuestro país  ocupó el tercer lugar con más personas desplazadas dentro de su territorio (6,9 millones) después de Sudán y Siria. 

Desafortunadamente este es un fenómeno fuerte, masivo y metódico, que tiene larga duración y vinculado en gran medida al control de territorios estratégicos, lo que acentúa aún más el problema ya que en los territorios existen grupos al margen de la ley, que son otros protagonistas de esta situación, que sin duda genera más confrontación entre actores armados, ya que existen intereses económicos y políticos que presionan el desalojo de la población civil de sus tierras y territorios.

Después de la deshonrosa clasificación de Colombia, van detrás de ella, Honduras, en sexto y Ecuador séptimo puestos,  tras Yemen y Afganistán en el cuarto y quinto puesto respectivamente.

En el caso colombiano, es lamentable que una crisis con 10,5 millones de desplazados tiene una cobertura muy baja en las autoridades responsables y en  los medios y sólo recibe un 18 % de la ayuda solicitada por los actores humanitarios anualmente. Tampoco aparecen en los medios de comunicación las crisis de Honduras y Ecuador, con 404.000 y 890.000 desplazados respectivamente, y la financiación para la asistencia humanitaria apenas llega al 11 % de lo requerido en el caso hondureño y al 8 % en el ecuatoriano.

Millones de personas están siendo abandonadas porque han decidido no actuar, y la verdad incómoda es que este abandono es una elección, que debe ser solucionada, o al menos una elección que pueda tener acciones que comiencen la lucha para evitar este flagelo.

A nivel global, en 2025 sólo se recibió en torno a un 35 % de la ayuda solicitada para las crisis de refugiados, dejando una brecha financiera de 29.500 millones de dólares, equivalentes al 1,12 % del gasto militar mundial ese año.

La lista de crisis olvidadas la lidera Sudán, un país con nueve millones de desplazados internos y 4 millones de refugiados en países vecinos a causa de más de tres años de guerra civil, olvidado a nivel mediático y humanitario pese a que las proporciones del éxodo son similares a las de Siria o Ucrania en sus peores momentos.

Hay que destacar  que en los 10 años en que se lleva elaborando esa lista nunca ha podido salir de ella la República Democrática del Congo, país que el pasado año sólo recibió un 27,4 % de la financiación necesaria, el nivel más bajo de la década.

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