Decenas de personas afectadas por la emergencia tuvieron la necesidad de llegar de lado y lado de la estructura colapsada para improvisar sus negocios y ganarse el sustento diario de sus familias.
Solo basta llegar a lado y lado de la averiada estructura ubicada sobre la carretera Troncal del Caribe, jurisdicción del corregimiento de Guachaca, que dejó incomunicada a Santa Marta con el departamento de La Guajira, para percatarse de la grave situación que afrontan las comunidades, por lo que piden a gritos solución a corto plazo.
EL INFORMADOR llegó al lugar y allí evidenció el movimiento de personas que cruzan a pie o en motocicleta desde Santa Marta hacia La Guajira y viceversa, así como la informalidad que se toma el tramo como mecanismo para sobrevivir.
Misael y Dionangel Durán son los hermanos que, al igual que muchas personas, hacen su ‘agosto’ con el trasteo de mercancías, alimentos y hasta mudanzas en una carretilla que improvisaron para seguir ganándose la vida.

En diálogo con este medio de información, aseguraron que no les tocó de otra que echarle manos a su vehículo de transporte de carga para lograr algo de dinero.
“Nosotros trabajamos en una finca de la región, pero en vista de que la fuerte corriente se llevó los cultivos, decidimos ayudar a la gente con el transporte de todos sus elementos y también les pedimos que nos colaboren con algo de dinero, es decir, nos ayudamos mutuamente, y eso nos sirve para la comida de nuestras familias”, dijo Dionangel.

Culminó asegurando que desde que iniciaron las actividades se llevan para sus casas entre 40 y 60 mil pesos cada uno, lo que les permite solucionar en sus casas.
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Entre los muchos afectados está la vendedora de fritos, Bety María Mercado, quien afirmó a EL INFORMADOR, que la caída del puente la está perjudicando al igual que a muchas personas que viajan con frecuencia por esa vía, y que la situación es igual tanto para el departamento de Magdalena como para La Guajira.

“Lo que necesitamos es una pronta solución. Yo vengo de Rioancho en La Guajira, vengo pagando pasajes porque me toca trasladarme desde mi población hasta acá para vender mis fritos ya que allá no hay cómo. Tengo niños que ya entran otra vez a estudiar y no hay como darles lo que necesitan”, dijo la ama de casa.


Por su parte, José Suárez, quien lleva varios años en la venta de comida, argumentó que las ventas han sido buenas, pero que ante la situación también le tocó improvisar su negocio.
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“Todos estamos en el rebusque diario. desafortunadamente para mí con la caída del puente las ventas han disminuido. Me llevo para mi casa entre 70 y 90 mil pesos diarios, menos que lo habitual porque nos tocó mudar la venta temporalmente debido a que ha disminuido el tráfico vehicular y eso ha afectado donde siempre hemos tenido el negocio”, señaló el vendedor informal.


Vigilancia permanente para la seguridad
Ante el flujo de personas y vehículo que se apuestan a lado y lado del puente sobre el río Mendihuaca, los comandos de la Policía Metropolitana y del Batalló de Alta Montaña No.6 del Ejército Nacional adelantan permanentes operativos de registro y control para garantizar la seguridad de todos.
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Las acciones son reforzadas con patrullajes helicoportados a fin de mantener el control del orden en el lugar.
Según el reporte, hasta el momento cuando han transcurrido 17 días desde el colapso de la esta estructura no ha habido reporte de alguna situación irregular que haya nece3sitado la intervención de la fuerza pública.