Desde hace siete años, Alberto Herrera Rodríguez se dedica al paseo de perros en distintos sectores de la ciudad, una actividad que contribuye a la salud física y emocional de las mascotas, así como a una mejor convivencia entre ciudadanos.
El paseo diario de los perros se ha convertido en una práctica fundamental para garantizar su bienestar y un comportamiento adecuado dentro del hogar. Así lo afirma Alberto Herrera Rodríguez, paseador de perros en Santa Marta, quien desde hace siete años ejerce esta labor como un servicio a las familias y a la comunidad en general.
Herrera explica que sacar a los perros a caminar no solo les permite realizar sus necesidades fisiológicas, sino que también les ayuda a quemar energía, reducir el estrés y socializar, tanto con otros animales como con personas. “Ellos se distraen, salen de la rutina del encierro y se comportan de una manera más tranquila, como un ser humano cuando sale a despejar la mente”, señaló.
Según el paseador, muchos de los problemas de comportamiento en los perros —como ladridos excesivos, destrucción de muebles o agresividad— se originan por la falta de actividad física. “Cuando un perro no quema energía, todo eso se le queda acumulado y termina dañando cosas en la casa o volviéndose inquieto”, explicó.
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La rutina y la responsabilidad ciudadana
Herrera Rodríguez destaca que los perros se acostumbran rápidamente a una rutina diaria. “Si usted saca a su perro todos los días a la misma hora, ellos lo esperan. Cuando no salen, se desesperan, ladran y dan vueltas porque ya saben que es el momento del paseo”, indicó.
Uno de los aspectos que resalta como fundamentales en su trabajo es la responsabilidad de recoger las heces de las mascotas durante los recorridos. “Eso es clave para la convivencia. Yo siempre recojo las necesidades de los perros porque caminamos por zonas donde hay gente trotando, caminando o en sus carros, y hay que ser respetuosos”, afirmó.
Gracias a esta práctica constante, asegura que no ha tenido inconvenientes con la comunidad durante los años que lleva realizando esta labor.
Más que un paseo, un acto de cariño
Aunque no se dedica al entrenamiento profesional, Alberto Herrera señala que durante los paseos enseña a los perros comportamientos básicos, especialmente cuando se trata de cachorros. “Uno les va enseñando poco a poco a caminar sin jalar y a comportarse. Lo básico que cualquier persona con perro aprende”, explicó.
Finalmente, el paseador resaltó el cambio positivo que ha notado en la ciudad frente al trato hacia los animales. “Hoy en día la gente quiere más a los animales, ya no se ve tanto maltrato como antes. Para nosotros, los perros son parte de la familia, como un hijo”, expresó.