A lo largo de su trayectoria empresarial, José Benito Vives De Andréis usó el nombre Patuca para identificar varias de sus iniciativas agrícolas, industriales e inmobiliarias, relacionadas con la industria y el deporte local, revelando una clara fijación con el curioso término.
Por: Luis Eduardo Barranco Castillo
Redactor de EL INFORMADOR
En una época que demandaba grandes esfuerzos para convertir a Santa Marta en una ciudad competitiva a nivel nacional, José Benito Vives De Andréis incursionó en la creación de varias iniciativas agrícolas, industriales e inmobiliarias, que lograron trascender en el imaginario colectivo de los samarios de antaño.

Dentro de ese robusto portafolio de servicios, varios negocios fueron bautizados con el nombre Patuca, reflejando una fuerte presencia en el legado de ‘Pepe’ Vives De Andréis, que incluso se mantiene vigente en la actualidad.
El Origen
El origen del término Patuca proviene de la República de Honduras, donde un municipio lleva ese nombre en honor al río Patuca, reconocido por ser el segundo afluente más grande de Centroamérica y el más extenso del país, con aproximadamente 500 km de longitud y una cuenca de 23.900 km². En su lengua nativa, la palabra significa: “lugar del juego de azar”.
Según Alfonso Vives Campo, hijo de José Benito y director de esta Casa Editorial, el primer acercamiento que su papá tuvo con el término fue cuando adquirió la hacienda Patuca, localizada en Sevilla, cabecera municipal de Zona Bananera, que perteneció a la United Fruit Company.

“Su primer acercamiento con el nombre Patuca fue cuando adquirió la finca; la hacienda Patuca fue negociada por mi papá años después, inclusive, de ahí nació la Pasteurizadora Patuca”, señaló Vives Campo.
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A mediados de 1910, la United Fruit Company, en su interés de abarcar la explotación bananera en los países del Caribe, consiguió tramitar los permisos que le permitieron adelantar operaciones en Honduras, consolidando el crecimiento de su monopolio.
En torno a esto, es posible considerar que la empresa extranjera conoció el término en su incursión por el país centroamericano, trayéndolo hasta el departamento del Magdalena, durante la época en la que hicieron presencia en Zona Bananera.
El legado Patuca
Alguna impresión tuvo que causar el término Patuca en ‘Pepe’ Vives De Andréis que, después de comprar la hacienda, continuó replicando el nombre en varias ideas que emprendió.
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De esta forma, surgió en 1961 la Pasteurizadora Patuca, encargada de producir diferentes productos derivados de los lácteos para su comercialización en el departamento. En aquel momento, la empresa ofrecía al público leche pasteurizada y homogeneizada, yogurt, kumis, mantequilla, queso, entre otros.

(archivo EL INFORMADOR).
“Para la instalación de esta industria, construimos una moderna y funcional edificación en la zona industrial del corregimiento de Gaira, como una contribución más al progreso regional y un señalado interés de crear fuentes de trabajo, como único mecanismo para bombardear nuestra quieta y aún pastoril economía”, se reseña en el libro autobiográfico ‘Pepe Vives Cuenta su Vida’. 
Posteriormente, en 1978 decidió invertir en la agroindustria, consolidando la Extractora Patuca, dedicada a la producción de palma de aceite y sus derivados.
“No constituye un esoterismo el hecho de la escasez mundial del aceite y cada día se acentúa más el déficit en el campo de las oleaginosas. Por ello, parte de nuestros esfuerzos y nuestra ambición de crear riquezas la hemos canalizado en promover actividades agroindustriales”, consideró Vives De Andréis en su momento.

Entre otras cosas, decidió involucrarse en el sector inmobiliario, invirtiendo en la construcción de varias edificaciones en Santa Marta. Fue así como se levantó el edificio Patuca en El Rodadero, cuya estructura consta de cuatro plantas construidas en un área de 4 mil metros.
Actualmente, Patuca es la marca de una empresa que confecciona uniformes y dotaciones deportivas.
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Equipo de fútbol infantil Patuca
En su vida pública, José Benito Vives De Andréis aprovechó cada posición en la que se encontró para promover, apoyar y propiciar diferentes actividades deportivas en Santa Marta.
Alrededor de ese propósito consiguió impulsar desde el Comité Organizador, la realización de los VI Juegos Olímpicos Nacionales, que se disputaron en la capital del Magdalena en 1950.

“Los juegos fueron extraordinarios, se vivieron con mucho júbilo, alegría y disciplina, fueron disfrutados por las delegaciones y los samarios de todas las clases sociales, porque fueron unas actividades muy plurales. Ese evento tan importante, que fue el primero de esa magnitud en Santa Marta, se debió a la gestión de don José Benito Vives De Andréis, quien hizo todo para que estos juegos se dieran de la mejor manera”, destacó en su momento el fallecido el ex miembro de la Academia de la Historia del Magdalena, José Rafael Dávila Angulo.
Dentro de esa dinámica, en 1962 ‘Pepe’ Vives De Andréis creó el equipo infantil Patuca, conformado por niños con habilidades sobresalientes en el fútbol, provenientes de diferentes barrios de la ciudad.
En diálogo con EL INFORMADOR, Braulio Brito, ex jugador del equipo, recordó con emoción los días en que el fútbol se convirtió en su mayor alegría, gracias a la generosidad de Vives De Andréis.
"Un día nos dijeron que estaban llamando a gente para jugar en el campo de ‘Los Gringos’, un lugar que los directivos de las bananeras habían construido en el barrio El Prado", recuerda Brito, destacando ese momento como el inicio del grupo infantil que albergó a los mejores talentos de los barrios de Santa Marta.

‘Pepe’ Vives De Andréis no solo proporcionó los uniformes y el equipo deportivo necesario, sino que cada domingo, después de los partidos, recibía a los niños en su casa; hoy sede del periódico EL INFORMADOR.
"Sin importar si ganábamos o perdíamos, él nos esperaba con botellas de leche Patuca y pan; nos bajábamos del carro emocionados, y él nos recibía siempre con una sonrisa; nos ponía la mano en el hombro y nos daba palabras de aliento", agregó.
De esta forma, el equipo Patuca se convirtió en un símbolo de la dedicación y el compromiso del empresario con la juventud de Santa Marta.
"Hoy en día, esa clase de apoyo hace falta en nuestro país. Personas altruistas como él, que dediquen tiempo y recursos para hacer felices a los demás, son necesarias para el desarrollo de nuestras comunidades", reflexiona Brito.
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