Un juez penal del circuito de Bogotá condenó al empresario Carlos Mattos a la pena de nueve años, cinco meses y 10 días de prisión por los delitos de cohecho por dar u ofrecer y daño informático luego que de que iniciara el juicio.
Mattos fue acusado de sobornar a funcionarios judiciales e ingenieros, que le ayudaron a acelerar el curso de una demanda en la que estaba implicado y lograr así que esta llegara al despacho del juez Reinaldo Huertas que fallaría a su favor.
Los hechos ocurrieron a 2015, cuando la compañía Hyundai Motor Company decidió quitar a la empresa de Mattos, Hyundai Colombia, la representación de la marca en el país.
El proceso en su contra se inició a raíz de que el empresario demandara en Colombia a Hyundai con el objeto de que se le reparara por los daños ocasionados por haberle retirado la representación de la marca.
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Dos meses después de presentar la demanda, elaborada por un exmagistrado de la Sala Civil de la Corte Suprema, el juez Huertas falló a favor de Mattos, con lo cual se impidió a la multinacional la comercialización de sus vehículos con una compañía diferente a la del ahora reclamado.
Justamente Mattos fue extraditado en noviembre pasado desde España para comparecer en este proceso y en marzo de este año estuvo involucrado en una polémica porque salía irregularmente de la cárcel de La Picota de Bogotá, donde esperaba condena, para acudir a trabajar a su oficina.
Mattos salía de la cárcel en los coches del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, por supuestos motivos de salud, aunque el testimonio gráfico publicado por Noticias Caracol da cuenta de que no tenía seguimiento de las autoridades penitenciarias, por lo que tras abandonar la clínica se dirigía a su oficina para mantener reuniones. Uno de sus abogados, Iván Cancino, confirmó estas reuniones, alegando que en el centro penitenciario "las visitas no son tan fáciles como antes de la pandemia".