Los delfines disfrutan más que nunca las playas de Santa Marta

Medio Ambiente
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Ante la soledad en las playas samarias, estos animales marinos tienen la dicha de disfrutar de su ecosistema como nunca antes.

Por: Simón Guillén
Redacción EL INFORMADOR

Santa Marta, al igual que toda Colombia, se encuentra en aislamiento obligatorio como medida decretada por el Gobierno Nacional para evitar la propagación del Covid-19 por toda la nación. Por ende, las playas samarias se encuentran desoladas y libres de turistas y embarcaciones.

Esto ha permitido que el Acuario El Rodadero tenga vía libre para sacar a pasear a sus ocho delfines, y que puedan disfrutar de la tranquilidad que se vive en el mar.

“Esto es un proceso en el que llevamos más de ocho o nueve meses” aclara Carlos Zuluaga, medico veterinario y jefe del área de bienestar animal del Acuario, en entrevista con esta Casa Editorial.
“Empezamos a sacarlos (a los delfines) acá cerca (del Acuario), luego fuimos extendiendo el territorio en El Rodadero… sin cuarentena se hacían los paseos, pero alrededor del Acuario, con la cuarentena ahora tenemos más disponibilidad, no hay tanto transito de embarcaciones que es lo que generalmente representa un riesgo para los animales” expresó.



El Acuario El Rodadero cuenta con cinco delfines tursiops truncatus, mejor conocidos como ‘nariz de botella’ y tres sotalia guianenesis, los ‘delfines costeros’.
El delfín mular o nariz de botella es una especie de cetáceo odontoceto de la familia Delphinidae. De las más de 30 especies de delfines que existen, es la más común y más conocida de la familia. Ello se debe a que con frecuencia se tiene en cautiverio, pues su naturaleza sociable y su inteligencia lo convierten en la estrella de muchos espectáculos.



En estado salvaje, estos delfines viven en grupos de hasta 10 o 12 individuos. Como otros delfines, se sirven de un sistema de ecolocalización para localizar su alimento y, a menudo, cooperan entre ellos para acorralar a sus presas. Frecuentemente surcan la estela dejada por los barcos y, a veces, se acercan a los nadadores y los dejan jugar con ellos.



Habitan en los mares cálidos y templados de todo el mundo y pueden encontrarse en todos los océanos a excepción del Ártico y el Antártico.
Por su parte, El delfín costero es con frecuencia descrito como similar al delfín mular, sin embargo, es generalmente menor, midiendo solo 210 cm de longitud. Su coloración es gris azulado en su parte posterior y en los costados. La región ventral es de color gris claro. El hocico está bien definido y de longitud moderada.



Esta especie forma grupos pequeños de alrededor de 10-15 individuos, desplazándose en grupos, lo que sugiere una muy desarrollada estructura social. Se alimentan de una gran variedad de peces. Estudios de las capas de crecimiento sugieren que la especie puede vivir hasta 30 años. Se distribuyen desde Nicaragua hasta el Sur de Brasil, incluyendo la desembocadura del Río Amazonas, El Río Orinoco y el Lago Maracaibo.
Tras la cuarentena, Salazar explica que el Acuario está sacando a pasear a estos animales, al menos, una vez al día. “Esta semana los llevamos hasta la Marina de Santa Marta y esperamos que los siguientes días podamos seguir logrando que vayan a otros lugares, no solo a El Rodadero”.



Esta actividad para los delfines es más importante de lo que se piensa. Los ocho delfines que se encuentran en el Acuario son animales que están acostumbrados a recibir muchas personas a diario, y causa de esta cuarentena, esto ha cambiado, por ende, es de suma importancia cuidar la salud mental de estos animales marinos que, según estudios científicos, son los únicos seres vivientes diferente al humano que tiene la capacidad de sufrir depresión y hasta suicidarse.



“Nuestros animales están acostumbrados a recibir un sinfín de visitas diarias, gente que juega e interactúa con ellos, y ellos les encanta esto… los delfines sienten este golpe de la cuarentena y para resguardar su salud mental nos propusimos hacer estas salidas que los mantiene estimulados y no entran en depresión” comentó el veterinario Zuluaga.

De igual forma los trabajadores del Acuario se encuentran muy pendientes de esta situación y se realizan actividades constantes con estos animales. “El personal que se encuentra en la cuarenta del Acuario ingresa a las piscinas para nadar y jugar con ellos”.



El aislamiento obligatorio también afecta económicamente al Acuario

Teniendo en cuenta que los mayores ingresos del Acuario El Rodadero se debe a la visita de los turistas, esta cuarentena que se lleva a cabo en Colombia, está afectado ‘al bolsillo’ de este establecimiento turístico.
“Al comienzo estábamos con recursos propios y funcionando con lo que había, pero ahora se ha ido complicando” comenta Zuluaga.

Sin embargo, afortunadamente, los pescadores de Santa Marta han ayudado a que los animales del Acuario no se queden sin alimentos. “Con los pescadores de la zona estamos recibiendo pescados... gratificantemente la pesca no ha parado y no están ayudando mucho en este tema” aclara el veterinario. “Contamos también con buena capacidad de almacenamiento de pescados en nuestro cuarto frio, todavía tenemos, pero siempre vamos a necesitar”.



Carlos Zuluaga asegura que cada delfín del Acuario come aproximadamente 26 libras de pesces al día, es decir, 15 kilos de pescado diarios para cada animal. Para surtir de comida a los ocho delfines, el Acuario necesita un mínimo de 120 kilos diarios. “La dieta de nuestros delfines es a base de pesces y calamares, algunos pulpos… los pesces que consumen son en general la familia del atún, sardinas y mochuelos”
Esta delicada situación ha llevado al Acuario de pedir ayudas por redes sociales a los samarios que tengan la capacidad y disponibilidad de donar lo que puedan para seguir con el funcionamiento y cuidado de los animales que allí se encuentran.






El Acuario también rehabilita

“Nosotros también funcionamos como un centro de rehabilitación de fauna marina, y en los últimos años hemos recibido muchos delfines que han tenido algún altercado con una red de pesca u otras causas… han venido al Acuario, han pasado su tiempo de rehabilitación, se han brindado los respectivos cuidados y hemos liberado varios de esos animales que vienen de afuera y son nuevamente introducidos al medio natural” concluye el médico veterinario, Carlos Zuluaga.

Manada de delfines en la Bahía

El pasado 12 de abril fue captado por el dron de Mauricio Pérez, revelado en exclusiva por EL INFORMADOR, un grupo de 8 delfines que nadaban tranquilamente en la Bahía de Santa Marta.

En consulta con el biólogo marino Antony Combat, se pudo identificar que se trata del delfín tipo bredanensis, mejor conocidos como ‘dientes rugosos’ y suelen aparecer en cualquier época del año en ‘La Perla’.

El delfín de hocico estrecho o de dientes rugosos (Steno bredanensis) es una especie de cetáceo odontoceto de la familia Delphinidae, la única del género Steno. Steno viene del griego "reducir", refiriéndose al corto hocico del animal.

Los rasgos más representativos de este delfín es su cabeza cónica y su nariz esbelta. Posee una aleta dorsal pronunciada. El hocico, la garganta y el vientre son de color blanco-rosado. Los flancos son de un gris claro. La espalda y aleta dorsal poseen una coloración gris oscuro. Llega a medir aproximadamente 2,5 m de longitud y pesar unos 150 kg. Posee de 20 a 27 dientes en cada fila y tienen arrugas y crestas verticales, tenues pero detectables. Por este carácter se le da el nombre de delfín de dientes rugosos.

"Ellos se acercan a la costa de Santa Marta en diferentes épocas del año y se sabe que lo hacen, buscando alimento y también aprovechando la protección de las bahías, para sus actividades sociales" expresó Combat.




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