Las autoridades argumentaron que los niños manipularon el proyectil mientras pastoreaban el ganado por el condado de Ulang.
El ministro de Información del estado de Alto Nilo, Sunday Pal Riek, dijo a EFE que los niños manipularon el proyectil mientras pastoreaban el ganado por el condado de Ulang, lo que resultó en la muerte de 12 menores que “desconocían el peligro que representan estos restos de la guerra”.
Tras la tragedia, Pal Riek advirtió que todavía quedan muchos artefactos sin explotar en zonas rurales, por lo que instó a las comunidades de la zona a mantenerse alerta.
“Seguimos exhortando a las comunidades a que permanezcan cautelosas e informen a las autoridades sobre cualquier objeto sospechoso, ya que estos restos de la guerra siguen siendo peligrosos”, añadió.
Por su parte, el familiar de uno de los menores declaró a EFE bajo condición de anonimato que los niños perdieron la vida “instantáneamente” y que decenas de vacas y ovejas también murieron: “Los niños pensaron que era solo un trozo de hierro… Se sentaron encima porque estaba cubierto de paja”, lamentó.
Según las autoridades, el proyectil data de la segunda guerra civil sudanesa, cuando las fuerzas gubernamentales y los rebeldes sureños se enzarzaron en un conflicto que duró más de dos décadas, en los que los aviones de combate lanzaron con frecuencia bombas caseras sobre zonas civiles en lo que hoy en día es Sudán del Sur.