P. Edwing Román, sacerdote nicaragüense denunció que las procesiones fueron prohibidas y que las celebraciones religiosas estuvieron bajo vigilancia policial, pero la fe de los nicaragüenses se mantuvo.
La Semana Santa 2026 en Nicaragua se celebró de manera atípica y restringida, según denunció el sacerdote nicaragüense en el exilio, P. Edwing Román. A pesar de que los templos estuvieron llenos de fieles de todas las edades, las celebraciones religiosas enfrentaron prohibiciones y controles impuestos por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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Sacerdote señaló que, desde 2022, la dictadura ha prohibido las procesiones del Vía Crucis en calles y vías públicas, limitando las actividades al interior de templos, patios y atrios bajo vigilancia policial. Aun así, destacó que miles de nicaragüenses asistieron a las iglesias, desafiando las restricciones y la propaganda estatal que promovía acudir a playas y centros turísticos administrados en su mayoría por personas afines al gobierno.
“El pueblo mantiene su fe a pesar del asedio policial y de los intentos de la dictadura por desviar la atención hacia actividades recreativas”, afirmó el P. Román, resaltando la resistencia de los creyentes en un contexto de control y censura religiosa.
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La Semana Santa en Nicaragua evidencia, según expertos y líderes religiosos, la tensión entre la libertad de culto y las medidas restrictivas del Estado, que buscan limitar la expresión pública de la fe.
Tomado de AciPrensa