A puertas del aniversario 500 de Santa Marta, la Universidad del Magdalena ha decidido no quedarse en la orilla de la celebración. Tomó la iniciativa, lideró acciones y le devolvió vida al parque donde turistas y locales coinciden: el de los Novios.
Mientras la ciudad se prepara para conmemorar cinco siglos de historia, la Universidad del Magdalena ya está haciendo historia. En vez de esperar homenajes, decidió convertirse en ejemplo. En lugar de discursos, optó por acciones. Y lo hizo donde todos los caminos se cruzan: el Parque de los Novios.
Este emblemático espacio del Centro Histórico, donde turistas, samarios y trabajadores se encuentran a diario, fue el punto de partida de una cruzada ciudadana impulsada por la Universidad. Con escobas, brochas, árboles y arte, la comunidad universitaria se volcó a recuperar el parque que muchos daban por perdido, como si su deterioro fuera una herida normal de la ciudad.
Pero la Universidad no lo vio así. Lo vio como símbolo. Como punto de partida. Como un espacio que, al sanar, podía inspirar a toda Santa Marta a mirar sus raíces con más orgullo.
Un parque que vuelve a ser punto de encuentro
Con el entusiasmo de estudiantes y voluntarios, la Universidad lideró una jornada de recuperación del Parque Santander, mejor conocido como Parque de los Novios. Allí no solo se limpiaron esculturas ni se aplicaron capas de pintura: se sembró un nuevo árbol como acto simbólico de esperanza y se realizaron expresiones culturales para recordarle a la ciudad que el arte también cura.
El rector Pablo Vera Salazar, lo resume con claridad: “Estamos aquí para combatir ese olvido. Recuperar espacios como los parques y las plazas de los barrios es una obligación de los ciudadanos porque es un legado que recibimos”. Y agregó que este parque se convertirá en epicentro de retretas, cuentería, tardes de poesía y encuentros con la cultura viva de Santa Marta.
Una celebración que no se queda en los libros
El compromiso de la Universidad del Magdalena no se limita a una jornada ni a un solo punto de la ciudad. En barrios como Laureles, en el corregimiento de Bonda, ha llegado también con la actividad “Memorias al Barrio”, en la que adultos mayores y jóvenes se encuentran para reconstruir la historia oral y visual de la ciudad. Fotografías antiguas, relatos de antaño y recuerdos arquitectónicos fluyen entre generaciones, en un taller que forma parte de la Cátedra Santa Marta 500 años.
La Orquesta Sinfónica de la Universidad también ha tomado las calles, llevando su música a distintos sectores como otra forma de conectar a la gente con su historia y su identidad. Próximamente, se vivirá una experiencia en bicicleta por sitios emblemáticos de la ciudad, motivando a los ciudadanos a reencontrarse con Santa Marta desde el movimiento, el paisaje y la memoria.
pacios, fomentando el arte, conectando generaciones, y sobre todo, liderando con el ejemplo.
En una ciudad que necesita volver a creerse posible, esta Alma Mater está marcando el camino. Y lo está haciendo desde el afecto, el conocimiento, la cultura y el compromiso con lo común.
Santa Marta cumple 500 años, pero su verdadero renacimiento puede estar empezando ahora. Basta con mirar el Parque de los Novios para comprobar que, cuando alguien decide actuar por amor a su ciudad, todo puede volver a florecer.