Este día fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18 de diciembre de 2007 y se conmemora cada 2 de abril.
Los trastornos del espectro autista (TEA), son discapacidades del desarrollo causadas por diferencias en el cerebro, que implica dificultades en la interacción social, el comportamiento, el lenguaje y el aprendizaje. Limitando el desarrollo neurológico de las personas que lo padecen.
Existe dos factores que pueden incidir para que se de este trastorno, el principal es ambiental donde con investigaciones se ha podido determinar cómo las enfermedades virales, los medicamentos o cualquier complicación en el embarazo desencadenaría un riesgo importante. Por otra parte, está el factor genético que con algo llamado síndrome del cromosoma X frágil, mutaciones genéticas u otros genes puedes predisponer con mayor posibilidad de que se generar afecciones en el desarrollo neurológico del infante.
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Es importante mencionar que el autismo es hereditario y puede aparecer de manera espontánea o por un gen con afecciones de alguno de los padres.
Este puede ser detectado a los 3 años, mientras que el Síndrome de Asperger y el TGD-NE tienden a ser diagnosticados más tarde, con una edad media de 7, 2 y 3, 9 años respectivamente. Los primeros signos pueden ser evidentes desde los 12 meses. La detección temprana de las condiciones del espectro autista puede mejorar la vida del niño y de su familia.
Generalmente quienes tienen esta condición son niños y se recomienda tener cuidados como mantenerlos en un espacio adecuado, evaluar que puede generarle tranquilidad y que por el contrario causaría alteraciones en su comportamiento. Crear rutinas y que ellos puedan conocérsela para ayudarlos a estructurar y mantener el orden de sus actividades sin llegar a momentos de ocio. De igual forma, la alimentación también cumple un papel muy importante en el cuidado de los niños, seguir una dieta de acuerdo a las necesidades de la persona donde se evite el consumo de azucares o químicos.
“Su entorno social debe ser saludable, es decir, ofrecerle todas las habilidades y herramientas que puedan favorecer su interacción. Aquí juega en como concientizamos a nuestros familiares o amigos de cómo abordar al interactuar con él. Estar atento ante los avances o retrocesos que puedan darse en cualquier contexto, esto ayudará a conocer más los cuidados y prevenciones que ayudarán a mejorar su calidad de vida del infante”, manifestó Daniela Peláez, psicóloga.
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Del mismo modo aseguró que lastimosamente este trastorno no tiene cura, sin embargo, ofrecer las bases necesarias permitirá que tenga una vida cotidiana dentro de lo que consideramos normal. Un acompañamiento terapéutico, social, educativo y familiar pueden traer excelentes beneficios.
“El autismo no es una condición que se evidencia con los mismos síntomas en las personas, no existe un tratamiento estructurado más que buscar minimizar los síntomas y fortalecer las capacidades en las cuales se destacan. No obstante, la intervención temprana es lo más recomendable, acompañado de algunas terapias que son las comunes en estos casos como terapia cognitivo conductual, terapias educativas que se desarrollan en la escuelas, terapia psicológica, terapia ocupacional y terapia del lenguaje del habla”, expresó Peláez.