El 17 de enero de 2019, un ataque perpetrado por el Eln con un carro bomba en la Escuela de Cadetes de Policía General Santander marcó un trágico suceso sin precedentes en la historia de Colombia.
El Ejército de Liberación Nacional (Eln) llevó a cabo un atentado terrorista el 17 de enero de 2019 en la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, utilizando un carro bomba conducido por José Aldemar Rojas Rodríguez. La explosión cobró la vida de 23 personas, incluyendo el perpetrador, y dejó heridos a casi 100, mayoritariamente jóvenes cadetes.
Autor material del atentado:
La tragedia se desencadenó cuando Rojas Rodríguez, experto explosivista del Frente Domingo Laín del Eln, ingresó a las instalaciones de la escuela con una camioneta Nissan Patrol cargada con al menos 80 kilos de pentolita. La explosión afectó a los cadetes que realizaban sus actividades académicas, siendo la mayoría de las víctimas alumnos de la escuela.
A pesar de las investigaciones que sugieren fallos en las medidas de seguridad al permitir el ingreso del carro bomba, el ELN ratificó el atentado como un acto estratégico y suicida de Rojas Rodríguez. Las impactantes imágenes de la detonación muestran la magnitud del suceso y la destrucción causada en la escuela.

Entre las víctimas, se encontraba una cadete ecuatoriana que recibía formación policial en Colombia, así como dos cadetes panameños y otra cadete ecuatoriana que se formaban militarmente en la escuela policial. El impacto de este ataque trascendió las fronteras, generando conmoción y condena a nivel internacional.
José Aldemar Rojas Rodríguez, nacido en 1962, era residente de una zona limítrofe con Venezuela con presencia del Eln.
Le puede interesar: Egidio Cuadrado, rey vallenato, permanece en UCI tras someterse a una cirugía
Consecuencias adicionales del atentado:
Hasta el 21 de enero de 2019, ningún grupo se atribuyó la autoría del atentado, pero el gobierno colombiano acusó al Eln, lo que llevó al presidente Iván Duque a dar por terminado el proceso de paz con la guerrilla y ordenar la captura de sus líderes.
El autor material del hecho fue José Aldemar Rojas Rodríguez, quien ya tenía una amputación de su mano derecha.
En un comunicado emitido el 21 de enero, el Eln asumió la responsabilidad del ataque, justificándolo como una respuesta a acciones militares del gobierno durante un cese al fuego temporal. Argumentaron que la escuela atacada era considerada una instalación militar, por lo que el atentado era legítimo en el contexto de la guerra.
La respuesta del gobierno colombiano fue contundente, rompiendo los diálogos de paz y reactivando órdenes de captura contra los negociadores del Eln. Este trágico suceso dejó una profunda huella en Colombia, marcando un punto de quiebre en las negociaciones de paz y generando un llamado internacional a la condena del terrorismo.
El atentado a la Escuela de Cadetes de Policía General Santander se erige como un oscuro capítulo en la historia de Colombia, desencadenando consecuencias políticas y sociales. La ruptura de los diálogos de paz con el Eln dejó al país en un estado de incertidumbre, mientras la comunidad internacional observa con preocupación los efectos devastadores del terrorismo en la región.
Le puede interesar: El mensaje del Papa Francisco a las víctimas del derrumbe en el Pacífico colombiano