Jacqueline Ospina Arregocés cuenta por qué es tan importante la labor que cumplen los profesionales a cargo de los laboratorios de las clínicas.
Por: Sandra Granados R
Redaccion: EL INFORMADOR
Todos los años, cada 28 de abril, se celebra en Colombia el Día del Bacteriólogo. La profesión se celebra en esta fecha en conmemoración del natalicio del médico Federico Lleras Acosta, veterinario, bacteriólogo e investigador nacido en 1877. Él fue el fundador del primer laboratorio del país y un gran investigador de la lepra.
¿Pero qué hace un bacteriólogo? Estos profesionales por sus conocimientos y facultades, estudian la microbiología y dentro de sus funciones está prevenir, diagnosticar y pronosticar todo tipo de enfermedades provenientes de microrganismos.
Un bacteriólogo puede abarcar distintas funciones como: vigilancia epidemiológica, aseguramiento de la calidad, desarrollo biotecnológico, investigación básica y aplicada, administración y docencia relacionadas con la carrera, dirección científica y coordinación de un laboratorio clínico y banco de sangre.
Grandes responsabilidades
Jacqueline Ospina Arregocés, bacterióloga samaria, quien ha formado parte del Colegio Nacional de Bacteriólogos y practica su profesión hace más de 31 años, asegura que su trabajo conlleva muchas responsabilidades.

“Los bacteriólogos tenemos a cargo la responsabilidad de dar un resultado eficaz, de calidad y en el menor tiempo posible, para que las personas puedan tener una estancia corta en las clínicas, puedan ser diagnosticadas por los médicos correspondientes y les den el tratamiento preciso para su padecimiento”, explica a EL INFORMADOR esta amante de su profesión y madre de un hijo.
Lo más importante para ella es dedicarse con amor y entregarle la jornada laboral a Dios para que Él sea un instrumento, que trabaje por ella y pueda darle lo mejor de ella al prójimo.
Ospina cuenta que su día a día es muy movido, puesto que trabaja en urgencias junto a su hermana Mariela Ospina Arregocés, quien también es bacterióloga, ambas trabajan de la mano diariamente para velar por dar resultados de calidad a sus pacientes.
“También pertenecí al Colegio Nacional de Bacteriólogos, en el cual fui tesorera. Me siento muy orgullosa por mi profesión. Ahora estoy en otro momento de mi vida, más tranquilo, debido que anteriormente, cuando viví en Bogotá, llegué a tener hasta cinco trabajos al mismo tiempo”, contó la bacterióloga.
Federico Lleras Acosta
Fue un médico bacteriólogo nacido en Bogotá el 28 de abril de 1877 y fallecido en Marsella, Francia, en 1938. Sus trabajos en torno de la lepra lo colocaron en un primer plano dentro de la comunidad científica mundial.