La Paz, 30 oct (EFE), Piezas de pan con formas de escalera, cruces, estrellas, caballos o aves sirven de mediación simbólica para recibir a los espíritus de los muertos que cada 1 de noviembre visitan el mundo de los vivos, según reza la tradición andina para los días de Todos Santos y Fieles Difuntos.
A falta de dos días para este encuentro, son perceptibles en las calles de La Paz los afanes propios de la festividad, como la instalación de ferias de panadería y el alquiler de hornos a los que las familias van a cocer las masas multiformes que han preparado, cuyo precio varía en función del peso.
El jefe de promoción de folclore y artes populares del municipio de La Paz, Nicolás Wallpara, dijo a Efe que esta costumbre "está muy arraigada" en la población, entre la que el pan es el elemento fundamental de la tradición.