Cuarto día de la novena a Santa Marta

Actividad Religiosa
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger
Lázaro, hermano de Marta, Testigo del poder de Cristo


Señal de la Cruz

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Gloriosa Santa Marta, me acojo bajo tu protección y en prueba de mi afecto y confianza te presento mis súplicas. Consuélame en mis penas e intercede por mí y por toda mi familia, para que no nos falte lo necesario, la bendición material y espiritual, la riqueza del amor, el valor de vivir y el aprecio por el trabajo, fuente de nuestro bienestar; haz que conservemos siempre el santo temor de Dios y confiados en tu ayuda superemos las aflicciones que nos aquejan.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Texto bíblico: Juan 11,38-44
“Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, y le dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto». Jesús le dijo: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?». Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste. Yo sé que siempre me oyes, pero le he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado». Después de decir esto, gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!». El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar»”.
Palabra del Señor.

Meditación
Marta con su fe inquebrantable y con una esperanza que no desfallece se acerca al Señor que tiene el poder sobre la vida, y, por ende, puede invalidar el rostro de la muerte. Lázaro yace en el sepulcro, había estado enfermo con el anhelo de ver a Jesús por última vez. Sin embargo, la muerte le arrebató la vida sin poder cumplir su último deseo. Jesús llega a Betania y se entera de la terrible noticia de la muerte de su amigo. Como humano llora y participa, de ese modo, de la angustia de todos los hombres ante la ausencia de aquellos que en la negrura de la noche se apartan del camino y se pierden en la oscuridad. El mundo se hace más extraño y complejo cuando nos sentimos solos en el camino, porque ya no están en la comitiva aquellos que hacen parte de nuestra historia. Como decía Pascal: “el corazón no olvida las razones de su llanto”.
Jesús llora como hombre y como Dios afirma que esta muerte será motivo para glorificar a Dios. Marta toca la puerta, insiste, ora y al final su fe alcanza hasta lo imposible. Lázaro se levanta de la muerte ante la voz del amigo y del Dios que se compadece; se levanta del sepulcro al cuarto día, llamado el de la corrupción, porque nada es imposible para Dios y porque la fe de Marta todo lo alcanza al reconocer que aquél que crea en Jesús no será defraudado.

Lázaro es signo de la vida nueva que Cristo ofrece. San Agustín lo llama “figura del alma resucitada por la gracia”. Que la alegría con la que Marta recibe la vida renovada de su hermano nos haga a todos testigos de la resurrección del Señor.
Propósito: Acoger la vida nueva que Jesús me ofrece. Trabajar con amor para que seamos cristianos pascuales que creemos, como Santa Marta, en la vida nueva que Jesús nos da.

Oración: Cristo, sáname y llámame a salir de mis sepulcros. Que, como Marta, escuche tu llamada a la vida que Jesús le devolvió al hermano amado.


Le puede interesar:  Lázaro, hermano de Marta, testigo del poder de Cristo


Gozos

Marta, amiga del Señor sé tú nuestra

esperanza, alcánzanos, abogada la

pureza y santo amor

Tierna y escogida flor, de Jesús esposa

amada, alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

De estirpe esclarecida y ricos padres naciste, a Jesucristo serviste

 como esclava rendida, este es el noble esplendor que más te

 ilustra y agrada. Alcánzanos, abogada,

 la pureza y santo amor.

Fuiste azucena tan pura, que desde la edad temprana

pisaste el lujo vano del mundo con su locura así, víctima

del amor, a Dios quedas consagrada. alcánzanos, abogada,

 la pureza y santo amor.

En esta inocente vida maestra de perfección, te entregaste a la oración con voluntad muy rendida: admira tanto fervor en niña tan delicada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Ciego de saña inhumana el judaísmo procura pervertir

alma tan pura al saber que eras cristiana

confundiste con valor su terquedad obstinada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Tu corazón con anhelo es reloj de sol divino, que a todas horas muy fino se sigue con propio celo: de aquella fragua y ardor sales más acrisolada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

En  expresión  amorosa del que es la verdad constante, fue  María  muy  amante y Marta muy oficiosa, cuando el mismo Salvador hospedó en vuestra morada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Lloró el Redentor sagrado al oír tu amargo llanto, y de tu hermana el quebranto ya Lázaro sepultado fineza de superior compasión extremada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

A su voz imperiosa de la muerte obedecida, vuelve Lázaro a la vida con novedad asombrosa no pudo con más primor quedar tu fe así premiada. Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Son desvelos finos, fruto y prueba nada escasa esta Iglesia y esta casa hospital de peregrinos

seguro  tiene  fervor el que en ella halla posada Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Desde aquí a toda dolencia, flujo de sangre, dolores, y a los tristes pecadores se dibuje tu asistencia: cesa en fin todo temor luego que eres invocada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Si la intempestiva guerra a nuestra patria devora, por tan grande intercesora logra la paz esta tierra pues eres la que destierra la discordia y el furor.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

A quien en asunto apretado de la agonía te implora por su amante protectora oye con propicio agrado, libra a todos del horror de una muerte desgraciada. Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.



Le puede interesar:  Tercer día de la novena a la Santa Patrona


Oración final

Señor Dios, Padre de misericordia y de toda consolación, que en Santa Marta nos diste un modelo de hospitalidad, fe y servicio, te damos gracias por los dones recibidos de tu amor y por los frutos que esperamos en esta Novena.

Tú que escuchaste la súplica confiada de Marta cuando te pidió por la vida de su hermano Lázaro (cf. Jn 11,21-22), atiende también nuestras oraciones y necesidades.

Fortalece nuestra fe en los momentos de prueba, ensancha nuestro corazón en el amor a los demás, y mantennos fieles en la esperanza de la vida eterna.

Por intercesión de Santa Marta, Maestra de vida y de fe, haz que sepamos reconocerte siempre presente en nuestra vida, en la Eucaristía, en los pobres y en los que sufren.

Oh Gloriosa Santa Marta, haz que te tengamos como maestra de vida y de fe, que seamos discípulos de quien nos ha dado vida y esperanza.

Danos, Gloriosa Santa Marta, un corazón capaz de acoger al Señor de la vida y que, al final de nuestro peregrinar, podamos contemplar junto a ti el rostro radiante del Señor de la Gloria.

Amén.


Más Noticias de esta sección