V día de la Octava Navidad

Actividad Religiosa
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En el quinto día de la Octava de Navidad, y en domingo siempre, se celebra la fiesta de la Sagrada Familia de Nazareth


Hoy se celebra la fiesta de la Sagrada Familia y la Iglesia nos invita a contemplar a José, María y al Niño Jesús como modelos para la vida cotidiana. Los tres juntos, desde un principio, tuvieron que enfrentar peligros, carencias y dificultades. No obstante, la presencia de Dios en medio de ellos fortaleció el amor del uno al otro de tal manera que lograron salir siempre adelante.


Como familia santa -Jesús, María y José- son reflejo de la Trinidad, y cenáculo en el que se comparte el Amor verdadero.

Luz de esperanza para las familias de hoyLa fiesta de la Sagrada Familia, que se celebra dentro de la Octava de Navidad, es una invitación a profundizar en el sentido del amor familiar, para luego examinar la propia situación del hogar y buscar los medios adecuados para que cada integrante, papá, mamá e hijos, se asemeje cada vez más a las personas que integran la ‘Familia de Nazaret’. En muchos casos hay ausencias o carencias dentro de una familia, pero eso no quiere decir que la Sagrada Familia deje de ser fuente de inspiración y modelo de amor. Todos estamos o venimos de una familia.


Hay peligros que hoy acechan a la familia como institución humana querida por Dios. Se debe estar alerta. La vida familiar no puede reducirse a los problemas, las dificultades, los desencuentros. Estas cosas suelen brotar a causa de nuestras fragilidades e imperfecciones, que deben ser tomadas como lo que son: asuntos que pueden ser vencidos con amor, comprensión y perdón. Para ello siempre debemos contar con la gracia de Dios.
“Estad vigilantes” (Mc 13, 33ss)

Las dificultades mal asumidas, no enfrentadas o resueltas, ensombrecen los valores trascendentes; y se presenta el riesgo de olvidar lo fundamental. ¡Cambiemos de dirección! Tengamos presente que la familia es signo del ‘diálogo’ entre Dios y el hombre y, que por lo tanto, sus miembros -padres e hijos- deben estar abiertos siempre al encuentro con quien sostiene la vida familiar: Dios. Esa apertura debe vivirse también con la Palabra de Dios y con lo que enseña la Iglesia con respecto al matrimonio y la familia. Se trata de saber escuchar al otro, y respetar su libertad. No se puede prescindir jamás de la oración familiar, porque esta sella y fortalece el vínculo entre los miembros.

Lea, además: La Octava de Navidad: una tradición en la Iglesia Católica.

San Juan Pablo II -el gran promotor de las Jornadas Mundiales de la Familia- recomendaba mucho el rezo del Santo Rosario en familia, y repetía constantemente una frase que debe ser lema para todos y meta a la vez: “Familia que reza unida, permanece unida”.

Lea, además: Oración a San Juan Evangelista.

S
an José 

Es el jefe de la familia y actúa siempre como Dios le manda, muchas veces sin comprender el porqué de lo que Dios le pide, pero teniendo fe y confianza en Él.
"Al despertarse, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa". (Mt 1, 24-25) Cuando se entera que María estaba embarazada piensa en abandonarla porque la quería mucho y no deseaba denunciarla públicamente (como era la costumbre de la época), pero el Ángel de Dios se le apareció en sueños y le dijo que lo que había sido engendrado en el vientre de María era obra del Espíritu Santo y que no temiera en recibirla.
"Ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús" (Mt 1, 25) Cuando nace el niño, él le pone el nombre de Jesús, como el Ángel le había dicho.
Luego, cuando Herodes tenía intenciones de matar al Niño Jesús y ante otro aviso del Ángel del Señor, José toma a su familia y marcha hacia Egipto.
Por último, con la muerte de Herodes y ante un nuevo aviso del Ángel de Dios, lleva a su familia a instalarse en Nazaret.
San José, Casto Esposo de Santa María, acoge a Jesús en su corazón paternal, educándolo, cuidándolo, amándolo como si fuere hijo suyo. El Niño Jesús aprende de su "santo padre adoptivo" muchas cosas, entre estas, el oficio de carpintero.

La Santísima Virgen María

Desde el momento de la Anunciación, María es el modelo de entrega a Dios.
"He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra" (Lc 1, 38) En la Anunciación, María responde con un Sí rotundo desde una libertad poseída, poniéndose en las manos de Dios.
En Santa María vemos una continua vivencia de la dinámica de la alegría-dolor: criando, educando, siguiendo de cerca a su Hijo Jesús mostrándole en todo momento un auténtico amor maternal.
"Su madre conservaba estas cosas en su corazón" (Lc 2, 52) Ella fue vislumbrando lentamente el misterio trascendente de la vida de Jesús, manteniéndose fielmente unida a Él.

El Niño Jesús 

Desde chico, Jesús demuestra que es el Hijo de Dios y que cumple fielmente lo que su Padre le manda.
"Vivía sujeto a ellos" (Lc 2, 51) Como niño, Él obedecía a su madre y a su padre adoptivo, y permanecía siempre junto a ellos. María y José fueron sus primeros educadores.
"El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la Gracia de Dios estaba con Él" (Lc 2, 40) Jesús aprende el oficio de carpintero de su padre adoptivo José.
"¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?" (Lc 2, 49) Cuando Jesús se queda en el Templo, a los doce años, se puede pensar que desobedece a sus padres y que eso está mal. No es así, Jesús demuestra en este hecho su plena independencia con respecto a todo vínculo humano cuando está de por medio el Plan de su Padre y la Misión que Él le ha encomendado.

A la sagrada familia 

Sagrada Familia de Nazaret;enséñanos el recogimiento,la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros.
Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación,del estudio, de la vida interior personal, de la oración,que sólo Dios ve en los secreto;enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén

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