El cerro Ziruma despierta en tonos dorados: el guayacán roble inicia su floración y tiñe de amarillo el alma verde de Santa Marta, mientras la brisa acaricia sus ramas y anuncia la magia de la temporada.
La floración del guayacán trébol, un árbol emblemático que por estos días engalana la ciudad con sus intensas flores amarillas, creando un espectáculo visual que no pasa desapercibido para residentes y visitantes.
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Durante esta temporada, es común observar cómo una capa dorada cubre las copas de estos árboles, mientras la brisa caribeña mueve suavemente sus ramas, convirtiendo el entorno urbano en un escenario natural lleno de color y armonía.

Un árbol imponente y de gran valor natural
El guayacán trébol, cuyo nombre científico es Platymiscium pinnatum, se caracteriza por su porte majestuoso, alcanzando alturas entre 30 y 40 metros, con un tronco recto y cilíndrico que resalta su imponencia. Es una especie propia de bosques con climas húmedos y muy húmedos, donde las temperaturas oscilan entre 20 y 35 grados centígrados, condiciones que se adaptan perfectamente al entorno samario.
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Un espectáculo que conecta con la naturaleza
La floración del guayacán trébol no solo embellece la ciudad, sino que también invita a la ciudadanía a contemplar y valorar la riqueza natural que forma parte del paisaje urbano de Santa Marta. Cada árbol en flor se convierte en un recordatorio del equilibrio entre la ciudad y su entorno natural, ofreciendo momentos de pausa y admiración en medio de la rutina diaria.

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