“Timidez universitaria: un factor emocional que puede afectar el rendimiento académico”

La psicóloga Karina Ávila durante su participación en entrevista con EL INFORMADOR, donde analizó los retos emocionales que enfrentan los estudiantes en la universidad.Foto cortesía

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Especialistas en psicología advierten que las dificultades para socializar en la universidad no solo influyen en las relaciones personales, sino también en el desempeño académico y la adaptación a la vida universitaria.

El ingreso a la universidad no solo representa un cambio académico, sino también una transformación social y emocional para los jóvenes. Nuevos espacios, personas desconocidas, dinámicas más exigentes y una mayor autonomía convierten esta etapa en un desafío que no todos logran enfrentar con facilidad desde el inicio.

En ese proceso de adaptación, uno de los fenómenos más comunes es la llamada “timidez universitaria”, aunque especialistas en salud mental aclaran que este concepto va más allá de un simple rasgo de personalidad.

En entrevista con EL INFORMADOR, la psicóloga Karina Ávila explicó que muchas veces lo que se percibe como timidez está relacionado con inseguridad, experiencias previas o dificultades emocionales que se arrastran desde etapas anteriores de la vida.

“Más que timidez universitaria, hablamos de una introversión o inseguridad que puede desarrollarse por experiencias familiares, sociales o educativas que han influido en la forma en que el estudiante se relaciona”, afirmó la especialista.

Según Ávila, este tipo de situaciones puede intensificarse en la universidad debido a la presión social, el cambio de entorno y la necesidad de integrarse a nuevos grupos.

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Cómo se manifiesta en la vida universitaria

Las dificultades de socialización no siempre son evidentes, pero pueden reflejarse en comportamientos cotidianos dentro del campus universitario, tales como:

-Evitar participar en clase, incluso cuando se conoce el tema.
-Aislarse de los grupos de trabajo o actividades sociales.
-Sentir ansiedad al hablar en público o exponer.
-Dificultad para iniciar conversaciones con nuevos compañeros.
-Inseguridad al integrarse a equipos académicos.

“Puede ser un estudiante con muy buenos conocimientos, pero que no se siente cómodo al expresarse o participar”, explicó la psicóloga.

Impacto en el rendimiento académico

De acuerdo con la especialista, este tipo de dificultades no solo afectan la vida social del estudiante, sino también su desempeño académico.

La falta de participación, el aislamiento o el miedo a equivocarse pueden limitar el aprendizaje y reducir oportunidades de interacción en clase, lo que termina influyendo en las calificaciones.

“Un estudiante puede tener el conocimiento, pero si no lo expresa o no participa, su rendimiento puede verse afectado”, señaló Ávila.

La importancia del acompañamiento emocional

La psicóloga resaltó que las universidades deben fortalecer los espacios de apoyo psicológico y acompañamiento emocional para facilitar la adaptación de los estudiantes, especialmente en los primeros semestres.

Asimismo, recomendó a los jóvenes trabajar gradualmente en sus habilidades sociales, sin presión y respetando sus propios tiempos de adaptación.

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Señales de alerta en la adaptación universitaria

-Evitar constantemente participar en clase.
-Dificultad para integrarse a grupos de trabajo.
-Ansiedad en exposiciones o actividades sociales.
-Aislamiento durante la jornada académica.
-Baja participación pese a buen rendimiento académico.
-Inseguridad al interactuar con docentes o compañeros.

Recomendaciones para mejorar la adaptación social

-Participar progresivamente en actividades académicas.
-Buscar espacios de apoyo emocional dentro de la universidad.
-Establecer relaciones de confianza con compañeros.
-Fortalecer la comunicación asertiva.
-Evitar el aislamiento prolongado.

“La universidad no solo exige conocimientos, también demanda habilidades emocionales para adaptarse a nuevos entornos”.— Karina Ávila, psicóloga.

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