La Guajira está rompiendo sus propios límites. El departamento pasó de ser un destino subestimado a convertirse en uno de los nuevos imanes turísticos del Caribe colombiano. El salto no se debe solo a un mayor flujo de viajeros, sino a una reorganización completa de su oferta, a una visión estratégica más clara y a un ecosistema que por fin entiende que el turismo es una industria que exige disciplina, capacitación y estándares serios.
Ese vuelco se evidencia en la consolidación de Discover La Guajira, la marca que hoy articula la narrativa del territorio bajo el lema “Cultura eterna, aventura inigualable”. La región apuesta por algo simple pero poderoso: un turismo sin improvisaciones, más profesional, más diverso y con mejores herramientas para competir. Esa estrategia implica procesos de formación, digitalización, sostenibilidad y fortalecimiento empresarial que hoy empiezan a verse en la calidad del servicio y en la manera en que el departamento se vende ante el mundo.
Formación, inversión y enfoque internacional impulsan el nuevo modelo turístico
Más de 250 emprendedores locales recibieron capacitación en sostenibilidad, calidad e internacionalización. Ese entrenamiento no fue decorativo: buscó elevar la experiencia turística desde el primer contacto hasta el regreso del visitante. Además, se formularon 100 planes de negocio y se entregó capital financiero y en especie a proyectos de comunidades, alojamientos rurales, operadores y prestadores tradicionales. El territorio entendió que sin empresas sólidas no hay turismo competitivo.
Esa apuesta se fortaleció con el apoyo de ONU Turismo. Cincuenta prestadores considerados de alto potencial accedieron a becas para formarse en instituciones académicas internacionales. Ese conocimiento ya se refleja en nuevos productos turísticos, mejor atención al viajero y mayor articulación entre comunidades y operadores. El territorio dejó la lógica del “a ver qué sale” y adoptó una ruta empresarial más seria, estratégica y sostenible.
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El turismo extranjero crece a un ritmo histórico en toda la región
Mientras el ecosistema local se profesionaliza, los números muestran un cambio que parecía imposible hace apenas unos años. Entre enero y junio de 2025, La Guajira registró un crecimiento del 96% en la llegada de turistas internacionales frente al mismo periodo del 2024. Es un salto que supera ampliamente el promedio nacional y que podría cerrar el año con un incremento superior al 50%. Paralelamente, el gasto con tarjetas de crédito de viajeros extranjeros llegó a USD 2,2 millones, un 10,3% más que el año anterior.
Un actor importante en ese crecimiento es el Aeropuerto Almirante Padilla, en Riohacha, hoy el de mayor expansión en tráfico de pasajeros en todo el país. Su dinamismo abrió nuevas rutas, mejoró la conectividad y convirtió a La Guajira en una parada viable para los viajeros que buscan experiencias distintas dentro del Caribe.
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Tres territorios, una identidad y un portafolio que se fortalece cada día
Detrás de las cifras hay un portafolio turístico que ya no se siente disperso. La oferta se organiza en tres grandes territorios, cada uno con identidad propia.
En la Alta Guajira, el desierto y el mar se fusionan en paisajes casi irreales. Lugares como el Cabo de la Vela, Punta Gallinas o las Salinas de Manaure destacan por su mística wayuu, sus caminatas hacia sitios sagrados como el Pilón de Azúcar y sus experiencias comunitarias que integran tejidos, gastronomía y pesca tradicional. El visitante llega por la vista, pero se queda por la cultura.