A propósito de las recientes declaraciones del director del Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (INRED), Hideraldo Espinoza, donde destaca que la Fiesta del Mar 2026 buscarán recuperar la esencia marítima de estas festividades, es interesante dar lectura a una realidad local: el turismo de sol y playa ha captado el foco y esfuerzo principal en la cultura marítima de Santa Marta, dejando de lado la práctica de deportes náuticos.
Y es que tenemos en Santa Marta las condiciones físicas requeridas para practicar toda la gama de disciplinas deportivas en el mar, sin ir en contra de la vocación turística de la ciudad. Por el contrario, una mejor oferta en este sentido reforzaría y realzaría a la capital del Magdalena como ciudad marítima, atrayendo renovados intereses del resto de Colombia y del mundo a nuestras costas.
En el último lustro de los años cincuenta, durante el nacimiento de la Fiesta del Mar, los deportes náuticos no eran un simple accesorio de la celebración, sino que eran su núcleo central. Esquí acuático, natación de aguas abiertas y regatas a vela se tomaban la bahía rindiendo tributo al recurso más valioso de la ciudad: su mar. Al parecer, con los años se fue llenando la programación de las festividades con otras actividades, priorizando más eventos de entretenimiento en tierra firme.
Existe en la ciudad una moderada práctica de deportes náuticos, resultado de esfuerzos particulares, que han contado con el apoyo de entidades como el INRED y la Dirección General Marítima. Un par de clubes deportivos de motonáutica y deportes náuticos con y sin motor para niños y adultos, las diferentes escuelas y centros de buceo, de paddle board, kayak, entre otros, sumados a entusiastas locales, conforman por lo pronto un sobrio abanico de posibilidades deportivas en el mar para Santa Marta.
Sin embargo, el futuro puede ser prometedor. Es de celebrar las voces que alientan a regresar a otras épocas donde en Santa Marta se vivían con mayor fervor los deportes náuticos, como la del director de INRED promocionando los eventos de motonáutica, navegación a vela mayor y menor, natación de aguas abiertas, paddle board y otros más, como eventos deportivos centrales de la fiesta del mar 2026.
Para consolidar esta transición y que no se quede en un esfuerzo coyuntural de temporada, el gran desafío radica en la articulación permanente entre el sector público, la empresa privada y la capitanía de puerto de Santa Marta. La reactivación de los deportes náuticos requiere ir más allá del calendario festivo; exige la creación de infraestructura pública adecuada, como muelles y embarcaderos, incluso nuevas marinas de bajo impacto ambiental y el fortalecimiento de semilleros deportivos en establecimientos locales que democraticen el acceso al mar para los jóvenes samarios.
El horizonte normativo también sopla a favor. El proyecto de ley radicado en 2025 en el Congreso de la República para declarar a la Fiesta del Mar como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación abre una ventana de oportunidad única. El mismo texto legislativo indica que se deberá generar un “plan estratégico específico para la promoción, desarrollo y financiación de los deportes náuticos (…) en el marco de las Fiestas del Mar, garantizando su sostenibilidad y fortalecimiento como elemento fundamental de esta manifestación cultural del Distrito (…)”. De ser aprobado como ley, no solo blindará los recursos para las futuras ediciones, sino que obligará a tener una planeación donde los deportes náuticos sean innegociables.
Santa Marta está ante la oportunidad histórica de demostrar que su bahía y sus playas no son solo un destino de contemplación y descanso, sino un dinámico espacio de desarrollo social que a través del deporte puede posicionarse en el mapa marítimo internacional.