Espectros fluviales

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Escrito por:

Fuad Chacón Tapias

Fuad Chacón Tapias

Columna: Opinión

e-mail: fuad.chacon@hotmail.com



La temporada de grandes galardones literarios de este año ha comenzado su frenético trasegar y las perspectivas para la literatura en español son, de momento, tremendamente esperanzadoras. Sólo hace falta girar la vista hacia el destacado International Booker británico donde tres de sus trece semifinalistas son obras escritas originalmente en nuestra lengua, una prolífica cuota sólo superada por el inigualable año 2020, donde coronamos cuatro títulos y dos de ellos llegaron hasta la gran final. Un síntoma bastante diciente sobre la buena salud de las letras en el continente.

Aunque, tras la última criba realizada por los jurados, lamentablemente “Simpatía” del venezolano Rodrigo Blanco Calderón y “Huaco Retrato” de la peruana Gabriela Wiener se cayeron de la baraja de candidatos, todavía tenemos un as bajo la manga para jugarnos el próximo 21 de mayo, fecha en la que se anunciará el ganador de esta edición: “No es un Río” de la argentina Selva Almada. Una obra escueta pero certera (144 páginas) que nos transporta a los conflictos cotidianos de algunos habitantes de un pueblo pesquero cualquiera de la Argentina rural y con el que la autora cierra su Trilogía de Varones, de la que también forman parte “El Viento que Arrasa” (2012) y “Ladrilleros” (2013).

La historia, que fluye como el río anónimo que difuminado de fondo protagoniza silenciosamente el texto, nos presenta a Enero, el Negro y Tilo, este último hijo de Eusebio, la tercera pata de la triada original y quién tras morir ahogado deja vacante su puesto en dicha amistad triangular para que sea ocupado por su vástago. La pesca juntos de una mantarraya abrirá la veda para que conozcamos mejor los fantasmas del ayer que cada uno intenta dejar atrás. Una pugna constante contra el pasado que envuelve la narración en un ir y venir de recuerdos y vivencias actuales que de a poco van desgranando los secretos y tragedias de este lugar.

Almada consigue envolvernos en la atmósfera cenagosa de su relato, el cual coge velocidad a partir del segundo tercio, cuando las cosas empiezan a torcerse para más o menos todo el mundo, hasta detenernos en seco con un desenlace de corte limpio que nos obliga a volver atrás y repasar algunos de sus acápites intencionalmente ambiguos. Con más preguntas que respuestas al final, no podremos llegar a otra conclusión distinta a que la autora nos ha subido sin cinturón a un carrusel de analepsis y que, tras vuelta y vuelta, la confusión no nos permite reconocer qué eventos realmente acontecieron y cuáles son simples espectros fluviales.

La competencia será durísima, pues en frente tiene a “Mater 2-10” del coreano Hwang Sok-Yong, semifinalista de 2019 con “Al Atardecer” y principal rival a vencer, aunque en el camino ya dejó a “A Dictator Calls” del sólido candidato albano al Nobel de Literatura Ismail Kadaré y a “The Silver Bone” de Andréi Kurkov, estrella ucraniana en ascenso y semifinalista de 2023 con “Jimi Hendrix Live in Lviv”. Por ello, tenemos razones para ilusionarnos y confiar en que Almada traerá el International Booker a Hispanoamérica por primera vez.



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