El país no sale de su asombro, después del ´mea culpa´ del presidente Gustavo Petro, de pedir que la Fiscalía General de la Nación investigue a su hermano, Juan Fernando Petro Urrego, y a su hijo mayor, el diputado por el Atlántico, Nicolás Petro Burgos, ambos cuestionados por sus nexos con paramilitares, guerrilleros y contrabandistas de vieja data.
En lo referente a la situación de Juan Fernando Petro, es totalmente repudiable la cínica posición del presidente de la república, porque Colombia entera conocía de los nexos del hermano del presidente con los narcoguerilleros y paramilitares presos en cárceles de Colombia. Durante la campaña presidencial, los colombianos fueron testigos de las reuniones, en los centros de reclusión, con los más altos jefes de guerrilleros y paramilitares, para conseguir los votos a favor de su hermano. Juan Fernando Petro salió y entró de las cárceles colombianas, cuantas veces quiso, así cómo hizo la senadora del Pacto Histórico, Piedad Cordoba.
Pero las reuniones no pararon, porque la campaña presidencial exigía cada día más adeptos y hasta llegaron a sucederse en restaurantes conocidos de la capital de la república. En esas reuniones, a puerta cerrada, sin cámaras de vigilancia y con hombres armados hasta los dientes, salieron los apoyos para la campaña presidencial.
Nuevamente todos los colombianos fueron testigos de la consecución ilegal de votos para el Pacto Históricos, hasta el mismo candidato presidencial se dio cuenta de ello. Entonces, ¿por qué ahora sale a darse golpes de pecho, pidiendo que se investigue a su hermano, si era consciente de lo que estaba pasando y nunca dijo nada?
El diputado Nicolás Petro Burgos, hijo mayor de Gustavo Petro, fue acusado por su exesposa, Day Vásquez, de haber recibido dinero del narcotraficante Samuel Santander Lopesierra, alias "El hombre Marlboro", para la campaña presidencial de su padre; al parecer se compró una casa, con esa plata.
En videos y conversaciones esta todo lo afirmado por Vásquez quien también asegura que "el hombre Marlboro" le entregó al hijo de Petro, esa colaboración económica, apropiándose de este y otros dineros, acusaciones que ella respalda con pruebas, que dice tener y que entregará a la Fiscalía General de la Nación, en su momento.
Lopesierra, "el hombre Marlboro", amasó en los años 80 una fortuna en la Costa Atlántica con el comercio de cigarrillos y licor de contrabando y fue elegido senador en 1994, el mismo año en que las autoridades de Estados Unidos afirmaron que hacía parte de una red criminal dedicada al lavado de activos. Fue capturado en 2002 y extraditado a EE.UU. en 2003, en donde fue condenado a 25 años de cárcel por narcotráfico pero fue liberado en 2021, antes de cumplir la totalidad de la pena impuesta por un juez del Distrito Federal de Columbia.
Alfonso Hilsaca Eljaude, "El turco Hilsaca", es otro polémico empresario al que investigaciones de la Fiscalía relacionan con organizaciones criminales entre las que están grupos paramilitares y mafias de corrupción administrativa, por lo que ha estado privado de la libertad en varias oportunidades. En 2009 fue capturado tras ser vinculado a la matanza de cuatro personas en Cartagena de Indias, pero fue dejado en libertad luego de ocho meses por falta de pruebas. En 2010 volvió a la cárcel al ser señalado por varios jefes paramilitares de colaborar con ellos y en 2014 volvieron a detenerlo por otro asesinato. Todas las veces salió libre.
Comienza la novela de la familia Petro Urrego, familia presidencial, que muchas veces criticó y repudió a otros presidentes en estas mismas circunstancias. Ahora, el turno es para ellos, y los colombianos esperan que la justicia actúe con la misma rigurosidad con que actuaron en ese entonces y sin ninguna clase de consideración, hacia la figura presidencial, como debe ser.